Secesión

A cada tiempo su arte, al arte su libertad’

Pabellón de la Secesión. Joseph Maria Olbrich. Viena.

A comienzos del siglo XX el arte esta cambiando en su forma. Durante los años anteriores ha presentado batalla para modernizar los temas y hacerlos accesibles a un público más amplio, acercando el arte al pueblo frente al carácter eminentemente noble en los siglos inmediatamente anteriores. Además, la irrupción de la fotografía hace innecesario el arte eminentemente realista y es cuando se produce la segunda modernización, la de la técnica. Esto supone distintas técnicas y distintas visiones de la concepción formal del arte. La obra de arte total o Gesamtkuntwerk es una de estas visiones que busca aunar todas las artes posibles dentro de una misma obra, integrándolas y haciendo posible un estudio más detallado de todo el arte de una época, dando una visión de conjunto más global de lo que fue el periodo y sus repercusiones posteriores.

El movimiento de la Secessión Vienesa aparece en un momento en el que el arte esta cambiando mucho y muy deprisa. Cuando tiene lugar su fundación, en abril de 1897, han pasado veinticinco años desde que Impresión: Sol Naciente revolucionara el mundo del arte, hace siete de la muerte de Van Gogh y Cezanne ha empezado a experimentar con la forma en la Provenza. Estas innovaciones sin embargo, aún no han llegado al Imperio Austro Húngaro. Si bien el movimiento secesionista ocurre en el periodo comúnmente conocido como la Viena Imperial, es un momento en el que la capital del imperio se esta abriendo y floreciendo como núcleo cultural. Se ha derribado la muralla que rodeaba el casco antiguo de la ciudad y en su lugar se han construido nuevos edificios de marcado historicismo, que promueven la vida cultural entre las nuevas clases medias. Es el momento en que surgen los teatros, los museos y la ópera de Viena. Sin embargo, esta aparente modernidad no es más que una fachada ya que, en realidad, el Imperio sigue tiendo un control absoluto de lo que ocurre, a través de medios como un potente aparato de censura controlado por el mismo emperador Francisco José que ataja los problemas antes de que surjan. Cada cual sabe cuál es su papel en la sociedad y aunque se puede prosperar económicamente, la vida es previsible y deja poco margen a la evolución.

Escultura de Velázquez en la fachada de la Kunstlerhaus. En la actualidad alberga una colección de arte contemporáneo.

Entre estos factores del cambio, promovidos en su mayoría por una burguesía cultural que se reúne en cafés, se incluye el movimiento de la Secesión, fundado en1897. Las artes forman parte de ese grupo que permanece inamovible. Aún se exige a los pintores que se rijan por ciertos cánones para poder exponer en la casa de los artistas o Künstlerhaus. Los artistas austriacos se mueven en amplios ambientes ilustrados y donde tienen lugar relaciones entre todas las ramas del conocimiento. Fruto de estos contactos, científicos, psicológicos y filosóficos, surge un estilo pictórico que no es aceptado por las instituciones oficiales. Un ejemplo claro son las pinturas para los nuevos edificios de la Universidad de Viena encargadas a Gustav Klimt que, no solo son criticadas por el simbolismo perturbador que las domina, en el que se puede leer la influencia de Freud, que compartía escenario con el artista, sino que además tienen un realismo en la figura del cuerpo humano cuya perfección no es solo consecuencia de la técnica del artista sino también de su relación con la Escuela de Medicina de Viena, pionera en el estudio mediante autopsias.

Ejemplar de la revista ‘Ver Sacrum’

El movimiento viene producido por una búsqueda de libertad y de abrir Viena a nuevas formas artísticas. La Künstlerhaus tenía la única sala de exposiciones en Viena y por ello decidían que exponer, condicionando así el gusto del público. Tras un periodo relativamente abierto, eligen un nuevo presidente que se cierra a las nuevas formas, austriacas e internacionales, y aboga por un vuelta a las formas clásicas, con un marcado radicalismo conservador. Ante esta perspectiva, un grupo de jóvenes artistas rebeldes y no solo plásticos, optan por seguir el ejemplo de un grupo de artistas de Munich y rompen con la Kunstlerhaus, pasando a llamarse Asociación de Artistas Visuales de Viena (Secession) aunque siendo más conocidos por este último termino.

Aunque este movimiento artístico tradicionalmente se asocia con el movimiento modernista austríaco o Jugenstil debido a que sus representantes más conocidos utilizan la estética de este movimiento, hasta tal punto en que en aquella época los términos Jugenstil y Secessionstil se usaban indistintamente, esta concepción es completamente errónea. La fuerza de la Secession radica en dos pilares. Por un lado la apertura a artistas extranjeros que destacan en aquel momento en Europa, intentando sacar al arte austriaco de su provincialismo, poniendo en contacto al público vienes, pero también a los artistas con el arte europeo contemporáneo. El otro gran pilar en el que se fundamentó su éxito es la ausencia de un programa a seguir. Aunaba naturalistas, impresionistas, modernistas así como artistas de otros sectores como arquitectos y diseñadores. En sus primeros dieciocho meses de vida el éxito que alcanzan es tal que los objetos decorativos presentados por sus artistas alcanza tal fama que surgen plagios y falsificaciones. Pero el momento más destacado del moviendo secesionista corresponde con su exposición número catorce, la Exposición de Beethoven, en 1902, donde todos los ideales del grupo son plasmados en una sola exhibición, que veremos próximamente.

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