ESTUDIO SOBRE LA INFLUENCIA DEL ECLIPSE TOTAL EN LOS SERES HUMANOS

moon among clouds in the sky
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1. TEORIA DE LA DESINFORMACIÓN 

La incidencia informativa del eclipse ha confirmado la teoría de la desinformación: cuanta más información tenemos, menos sabemos. El estudio de un caso específico (el mío) me ha demostrado cómo al insistir tanto desde el 1 de enero con el próximo eclipse y todo lo que se iba a hacer de manera constante, ha vuelto mis oídos sordos de tal manera que consideraba que todos eran muy pesados y no me he informado del tema. Asegurado el lugar de visionado (mi propia casa) y las gafas especiales, no me molesté ni tan siquiera en probármelas hasta una hora antes. El exceso de información ha supuesto una desconexión total del tema, confirmando que la avalancha informativa a la que estamos expuestos de manera habitual se convierte en ruido que no nos aporta sino un desinterés del que se aprovechan para mantenernos desinformados.

2. TEORÍA DE LOS BORREGOS

La masificación para presenciar el eclipse ha confirmado la teoría de los borregos, en la que todos vamos a los mismos sitios para evitar perdernos nada, ya confirmada con anterioridad. La subida de precio que fueron experimentando los alojamientos en las zonas donde el eclipse era total es directamente proporcional a la necesidad humana surgida en los últimos tiempos (y en parte relacionada con la teoría anterior) de no perderse nada y demostrar que se ha estado ahí. De ahí también el cierre de algunos espacios naturales donde se temía que se pudieran producir desperfectos por la incidencia humana, la gente acampando desde el día antes, las carreteras cerradas desde primeras horas, etc. Cabe destacar que en mi comunidad estuvo nublado, por lo que las personas que pagaron entre seiscientos y mil euros la noche para verlo, se enfadaron un poco al ver un día tan cántabro, llegando incluso a quejarse a las autoridades. Por otra parte, en las noticias se podían ver masas y masas de gente congregadas en puntos de visionado en los que incluso se montó negocio con bares y food trucks, convirtiendo un fenómeno natural en un negocio.

3. TEORIAS DE LA SOLEDAD Y LA DISPLICENCIA

Por todo lo anteriormente expuesto, y demostrado durante el eclipse, el estudio del caso concreto, el mío, ha expuesto dos reacciones al eclipse distintas a lo esperado.

a) La soledad

La teoría de que estos fenómenos se disfrutan mejor en soledad o en el mínimo núcleo familiar quedó parcialmente modificada. Al subir a la parte de arriba de la casa, había ya una familia, lo que de primeras no puedo decir que me molestara, pero sí que no era lo esperado. Sin embargo, el no estar en soledad absoluta supuso una ventaja: pese a lo nublado del día, en lugar de volver a la parte baja, nos quedamos allí de charla, explorando temas comunes, fundamentalmente locales. Esto hizo que el momento en el que se hizo de noche y luego otra vez de día me pillase con un paisaje más amplio que desde casa y que pudiéramos compartir la experiencia y la sensación de asombro manteniendo nuestro espacio y sin aglomeraciones, probando que compartir estos momentos sí es importante, si bien no es necesario un exceso de afluencia.

b) La displicencia

La teoría de la displicencia, basada en la sensación de que un eclipse era un fenómeno natural más que no merecía tanto revuelo, quedó absolutamente rebatida en el momento en el que la luz del sol empezó a menguar a una velocidad imparable y, de repente, se hizo de noche, los animales enmudecieron y no se oía nada. Solo la fábrica de Solvay al fondo emitía algo de luz que permitía apreciar la magnificencia de lo que estaba pasando. Ante la noche repentina que llegó sin avisar (más o menos) una no podía por menos que sentirse directamente ligada con nuestros ancestros que se alojaban en cuevas y las pintaban (los míos, concretamente, los ubico en la cueva de El Pendo) y la sensación absolutamente sobrecogedora y mágica que sentirían ante fenómenos como este. Su interpretación como augurio, como pura magia. Todas esas emociones y lo que no es posible explicar con palabras, acabaron con la teoría de la displicencia.

4. CONCLUSIONES FINALES

Una vez más, la Madre Naturaleza prueba estar por encima de cualquier expectativa, acto o sandez humana. Sin embargo, aunque se trate de un fenómeno natural perfectamente explicado por la ciencia, sus efectos sobre el ser humano se vinculan al mundo espiritual y mágico, tan necesarios para la supervivencia humana, pero tan descuidados. Se confirma, además, que cualquier intento por hacer negocio de la naturaleza puede salir bien o mal, dependerá de la naturaleza misma, a la que, afortunadamente, no podemos controlar. La visualización de un fenómeno como este es, fundamentalmente, una experiencia atávica que te une con la tierra, con el universo, con todos los que nos precedieron, con los que nos acompañan y con nuestro propio espíritu. Esperemos que la influencia del eclipse en los seres humanos vaya en esa dirección. 


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