Cien

No es por presumir (aunque un poco sí, porque es la primera vez que lo hago) pero el martes acabé mi libro número cien en lo que va de año. Siendo yo tan dada al simbolismo lo cuadré para que el libro fuera de Delibes, por aquello de su centenario. El caso es que, después de alcanzar esta cifra, no pude evitar pensar en todas las lecturas que me han acompañado en lo que va de 2020 y he descubierto que, en su variedad, los libros son como las personas que nos cruzamos a lo largo de nuestra vida.

Hay libros que presentan inicios prometedores, parece que te gusta la historia pero según avanzas, cambian y ves cómo son en realidad. Al contrario, hay historias en las que cuesta entrar, las primeras páginas pueden ser arduas pero si persistes encontrarás auténticas sorpresas.

Hay libros que nos gustan, parecen interesantes, pero leerlos causa desasosiego, intranquilidad y te das cuenta de que, por muy buenos que sean, no son para ti aunque tengas muchas ganas de leerlos. Existe una creencia muy extendida entre los amantes de la literatura: algunas obras requieren un momento específico y unas circunstancias. Una aproximación prematura puede resultar desastrosa, como ocurre con algunas personas que pasan por nuestra vida. Otros simplemente los leemos en un mal momento y necesitamos olvidarlos, porque te recuerdan horas de angustia. Sin embargo, libros leídos en estas mismas circunstancias, si calan lo suficiente, pueden transmitir una sensación de calma que hará que los recordemos con cariño.

Hay libros a los que siempre recurrimos, son como esos amigos a los que conocemos de toda la vida, que da igual cuánto tiempo haya pasado desde la última vez, siempre están ahí. Los clásicos (y sus autores) suelen ser maestros, consejeros. Te ayudan a descubrir el mundo, nos enseñan a vivir mejor. Podemos encontrar historias que son como la familia, como volver a casa, capaces de protegernos y de recomponernos. Algunos lo fueron todo en el pasado, como los cuentos de infancia, pero ahora han quedado atrás. A veces los ves y sientes nostalgia, sin embargo, ya no son parte de tu vida.

Hay libros de los que no queremos saber nada, otros a los que tenemos manía, los que nos hacen reír, los que nos hacen llorar, algunos nos aburren, están los que nos emocionan… Hay libros de todo tipo. Pero no hay libros que nos traicionen, que quieran hacernos daño o que busquen aprovecharse. O quizá todos ellos utilizan a sus lectores, pues sin ellos quedarían relegados bajo el polvo y renunciarían a la vida.

Pero no hay nada como tener con quien compartir los libros. Aunque no solo necesitamos poder hacer partícipes a otros del proceso lector, precisamos de mucho más; gente para hablar, con la que podamos contar y en quien confiar. Personas dispuestas a escuchar las tonterías, los dramas, los malos momentos. Porque las alegrías son más grandes con la gente que es importante para nosotros y las penas se hacen más llevaderas. Y ahora que el mundo cambia, que la vida se nos escapa entre los dedos, que las emociones están a flor de piel, que todos estamos perdiendo algo, en este tiempo de duelos extraños y de lejanía impuesta, necesitamos compartir, las alegrías, las penas, la vida. Y las lecturas.

Publicado en Diario de Ávila en septiembre de 2020.

Sobre mí

Bienvenido, lector.

Mi nombre es Carolina Ares Ruiz y amo la literatura destinada a cualquier edad. Soy lectora desde pequeña y también era muy joven cuando empecé a escribir. Me encanta transmitir a los demás la pasión por estos temas y de ahí surge esta página. En este espacio online espero poder llenar el mundo con un poco de la belleza que los libros nos transmiten.

En sus distintas secciones compartiremos lecturas de todo tipo y condición: ningún género es pequeño ni ninguna historia queda excluida del apasionante viaje que supone abrir un libro. Siempre acompañada cada entrada por fotos originales mías. Además de compartir juntos las lecturas en un espacio seguro, en le que queda fuera el mundanal ruido, también hablaremos de otro aspecto importante: cómo leer con los más pequeños y acompañarlos en los primeros pasos de su vida lectora. Por ello subiré videos y artículos destinados a poder compartir los mundos de la palabra escrita con los más benjamines de la casa. Pero además tendrá cabida un club de lectura para aquellos interesados, mis reseñas lectoras y los artículos que publico en Diario de Ávila, así como otros aspectos culturales que enriquezcan la experiencia lectora. Todo ello en un ambiente cálido y confortable, con infusiones reconfortantes y flores frescas. Lo necesario para disfrutar de cada estación del año y crear un espacio literario que nos deje con una sensación de bienestar trascendente.

Si quieres saber algo más de mí, te diré que soy maestra con especialidad Lengua Extranjera y luego hice el grado en Educación Primaria, con un trabajo de fin de grado sobre la animación a la lectura a través de la literatura. También tengo un máster en Historia del Arte.

He elaborado textos para conciertos pedagógicos, he publicado varios artículos en materia educativa en revistas especializadas y soy colaboradora habitual del Diario de Ávila, con una columna de opinión quincenal que puedes leer los fines de semana. Además he colaborado habitualmente en el Magazine de La 8 de Ávila, como responsable de la sección de Cultura durante cuatro años y también tuve un espacio de literatura infantil en Onda Cero Ávila. Soy miembro de la Asociación de Novelistas La Sombra del Ciprés, con la que he colaborado con varios textos tanto en el blog de la asociación en un periódico online, como en las publicaciones El Mundo Según los Abulenses II, Leyendas según los abulenses y Érase una vez… en Ávila, libro dirigido al público infantil que también coordiné. También tengo algún cuento e historia pendiente de edición (de los que espero poder hablar pronto). Hablo inglés y francés y he dado varias conferencias en materia literaria, artística y pedagógica.

​Pero, por encima de todo, soy lectora y esto es lo que voy a compartir.

Bienvenidos

En Japón, en el mes de abril, florecen los cerezos. Es el momento en el que los habitantes del país Nipón dedican a los comienzos: comienza el curso escolar, la universidad, se abren nuevas etapas y proyectos. Por eso esta primavera, en la que los cerezos han adelantado su floración, en este mes de abril que es el mes del libro por excelencia, he decidido empezar con este blog dedicado a ello: a la literatura, a la belleza, al bienestar que solo las cosas pequeñas son capaces de regalarnos. Pasen y lean. Y, sobre todo, disfruten.