RAÍCES PROFUNDAS Y TECHOS DE TIERRA

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Quien haya leído El señor de los anillos sabrá que, tras el poema sobre los anillos, la obra empieza con un tratado acerca de los hobbits. En este texto, Tolkien se extiende sobre este pueblo, quizá porque su pacífica existencia sea más difícil de comprender que la de los elfos, enanos o humanos. Sin embargo, son el pilar central de la obra del profesor y, desde mi punto de vista, un modelo en el que fijarnos en esta sociedad desnortada que parece andar buscando a Sauron para entregarle directamente el anillo y atar al mundo a las tinieblas. No en vano ellos propiciaron una alianza entre razas y son los responsables directos de la destrucción del anillo. Pero no se trata de fijarnos solo en su increíble capacidad de sacrificio y su lucha por preservar el bien y todo aquello que aman, sino también en su estilo de vida, cada vez más alejado del nuestro, pero tan ligado a la tierra que encuentra en la comunión con ella su máximo sentido.

El modo de vida hobbit es sencillo, pero no por ello menos feliz. Se asienta sobre las raíces profundas de la amistad y los techos de tierra de su hogar: una íntima conexión con la tierra y unos fuertes vínculos entre ellos. Esto no quiere decir, por supuesto, que no surjan enemistades o disputas, pero sí que encuentran en aquello a lo que todos podemos optar el motivo de vivir. Son una raza hospitalaria que se muestra atenta con los desconocidos y siempre dispuesta a escuchar a los demás. Les encanta comer y hallan un placer infinito en dar fiestas y hacer regalos, pues les permite mostrar interés en el otro. Respetan la naturaleza, viven en ella y de ella. Saben escucharla, cultivarla y harían cualquier cosa por defenderla. Reconocen su belleza como fuente constante de disfrute de una manera que apela a todos los sentidos. No se apresuran salvo que sea necesario. Disfrutan de cada día, de lo cotidiano y son respetuosos. Sus relaciones, aunque divertidas, son profundas cuando llega la hora de apoyarse los unos a los otros. No se esconden en sus agujeros cuando las circunstancias se complican: su implicación en la preservación del medio ambiente y en la lucha entre el bien y el mal es completa.

¿Qué podemos aprender de los hobbits hoy en día? Que todo lo anterior está al alcance de la mano, solo hay que elegir. Su modo de vida ecosostenible. Esta palabra tan de nuestro tiempo no significa nada más que ser respetuoso con el medio ambiente, pero también con uno mismo, pues esta unión es beneficiosa para nuestra salud física y mental. Buscar en la tierra nuestra alma como forma de resistencia a la insatisfacción crónica que sustenta nuestra sociedad. La tranquilidad como forma de vida y rebelión. La arquitectura tradicional, como las bodegas castellanas, perfeccionadas con avances constructivos para respetar el entorno. El comercio local como apoyo a nuestra sociedad y a la naturaleza. Las relaciones profundas, sostenidas en el amor, la comprensión y el apoyo. 

Si todos estos argumentos no les convencen, pueden probar a alojarse en La Comarca de Veratton, la aldea hobbit que nuestro paisano Óscar y su pareja Iryna han creado en la ladera sur de Gredos. Allí comprobarán las ventajas de la vida hobbit en un lugar donde la belleza nos permite apreciar lo que la literatura nos regala: raíces y tierra como modo de vida.

Publicado en Diario de Ávila en mayo de 2025