Muerte de Padilla, Bravo y Maldonado

Mil quinientos veintiuno, y en abril para más señas. Apenas habían transcurrido veinticuatro horas desde la partida de Torrelobatón cuando Juan de Padilla y Juan Bravo abandonaron sus celdas. El sol surgía por los encharcados campos de Castilla mientras los cabecillas comuneros montaban en las mulas que los habían de llevar al cadalso. Desde su acémila, Padilla veía las caras de la gente que había salido a despedirse de ellos. Pesarosos, bajaban la cabeza al pasar los líderes comuneros ante ellos. El pueblo los rendía silencioso tributo, pues era lo único que podían hacer.

​No sería ruidosa esta ejecución. Castilla, muda, se agolpaba en las calles que llevaban a Padilla y a Bravo hacia la muerte, pero lejos de insultar o jalear, como se hacía en estas ocasiones, la melancolía invadía a la concurrencia. Tan solo rompían el silencio los redobles del tambor y los cascos de las mulas. Los comuneros llevaban las cabezas altas, sabedores de su honra. Habían luchado por el pueblo y habían llegado hasta el final. Ya en la plaza de Villalar, subieron los escalones que los llevaban a la muerte. Con una dignidad majestuosa, escucharon la sentencia. 

«En Villalar, a veinte e cuatro días del mes de abril de mil e quinientos e veinte e un años, el señor alcalde Cornejo, por ante mí; Luis Madera, escribano, recibió juramento en forma debida de derecho de Juan de Padilla, el cual, preguntado si ha sido capitán de las Comunidades de estos reinos contra el servicio de sus majestades, dijo que es verdad que ha sido capitán de la gente de Toledo e que ha estado en Torre de Lobatón con las gentes de las Comunidades, e que ha peleado contra el Condestable e Almirante de Castilla, gobernadores de estos reinos, e que fue a prender a los del Consejo e alcalde de sus majestades.

Lo mismo confesaron Juan Bravo e Francisco Maldonado haber sido Capitanes de la gente de Segovia e Salamanca. Este dicho día, los señores alcaldes Cornejo, e Salmerón, e Alcalá dijeron que declaraban e declararon a Juan de Padilla e a Juan Bravo e a Francisco Maldonado por culpables por haber sido traidores de la corona real de estos reinos y en pena de su maleficio dijeron que los condenaban e condenaron a pena de muerte natural e a la confiscación de sus bienes e oficios para la cámara de sus majestades, como traidores»

​A Juan Bravo le hirvió la sangre al oír que les llamaban traidores. Incapaz de contenerse, avanzó hacia el verdugo.

​—Jamás podrá nadie llamarnos traidores. Solo fuimos los defensores de la libertad del reino. 

​El pueblo se revolvió ante las palabras de su líder. Todos los presentes habían apoyado la causa, aunque no se hubieran implicado Sentían impotencia al oír llamar traidores a sus valientes capitanes, pero nadie alzó la voz. El miedo dominaba a los castellanos que presenciaban el final de la revolución.

​—¡Callad, señor Bravo! ¡no sois más que un traidor condenado a la horca! —respondió el alcalde Cornejo.

​—¡Mentís, alcalde! —respondió Bravo—. ¡Miente el pregonero! ¡Mentís todos! 

​El alcalde Cornejo le golpeó con su vara en pecho por toda respuesta. La muchedumbre contuvo el aliento ante la última humillación que habría de sufrir uno de sus líderes. Apunto estaba el segoviano de responder cuando Juan de Padilla avanzó hacia él y apoyando sus esposadas manos en sus brazos le dijo:

​—Señor Juan Bravo, ayer era día de pelear como caballero, y hoy de morir como cristiano.

​Bravo miró a su capitán por última vez y avanzó hacia el verdugo.

​— Matadme a mi primero, pues no quiero ver la muerte del hombre más valiente del reino. ​

​Juan Bravo se tumbó en el suelo y apoyando la cabeza miró una vez más su tierra antes de morir degollado. Padilla cerró los ojos ante el sonido del filo surcando el aire, que hizo retroceder a la concurrencia que, hipnotizada, miraba la escena. Instantes después, fue él, Juan de Padilla, quien se tendió junto al cadáver de su compañero. Aunque no se notó, al tumbarse junto al cuerpo sin vida de su amigo, le faltó el valor. En aquel momento supo que no había marcha atrás, que había perdido todo cuánto amaba y que había llegado el fin. Para darse fuerzas, y que ni los intestinos ni las lágrimas delatasen su pánico, murmuró en voz baja, apenas perceptible hacía Bravo:

​—¿Ahí estáis vos, buen caballero?

​Lágrimas surcaban los rostros del pueblo mientras el tambaleante verdugo volvía a levantar su hacha. Aún queriendo morir con el valor con que vivió, Padilla intentó tranquilizarse, pensando en su amada María, la Leona de Castilla que habría de mantener la lucha en Toledo seis meses más. Cuando oyó al verdugo prepararse, el corazón de Padilla se aceleró y volvió viajar por última vez por su querida Castilla, la tierra por la que había luchado. Desde Santander hasta Sevilla, pasando por cada pueblo, cada campo, cada ciudad. León, Logroño, Guadalajara o Alicante, todas pasaron por su cabeza en aquellos últimos instantes. Pero con el sonido del hacha rompiendo el aire, Padilla volvió a Toledo, y cuando el filo reventaba su cuello, Juan de Padilla yacía en brazos de su mujer María.

​En silencio seguía instalado en la plaza, ni un alma se atrevía a hablar, a romper el hechizo en que parecía sumido el pueblo. En dos picotas colocaron sus cabezas, allí permanecerían para que el pueblo supiera el precio de la traición. Aquel no sería el final de la jornada. Al caer la noche Francisco Maldonado seguiría la misma suerte que sus compañeros.

Durante algún tiempo, la cabeza de sus líderes comuneros, quedarían expuestas en Villalar.

Publicado en diario de Ávila el 24 de abril de 2021, quinientos años después de que se ajusticiase a Juan de Padilla, a Juan bravo y a Francisco Maldonado.

¿Por qué celebramos el 23 de abril el Día del Libro?

El próximo domingo se celebra el día del libro pero, ¿por qué justamente elegimos ese día?

Los niños son curiosos por naturaleza, y en este vídeo encontrarán la respuesta. Conocer la historia detrás de las fechas, las anécdotas y las curiosidades son factores que animan y motivan a leer y es importante aprovecharlos.

Celebremos lo que somos

Imagínense en el cine. Un cubo de palomitas en el regazo, su olor inunda la sala. En pantalla Sean Bean (más conocido como Boromir en El Señor de los Anillos o Ned Stark en Juego de Tronos). Como de costumbre, se encuentra frente al cadalso. Se adelanta y exclama “¡Cumplid pronto la sentencia! ¡Pero llamarnos traidores, nadie puede en esta tierra! ¡Mientes tú, vil pregonero, y aquel a quien obedezcas!” Otro hombre (igual Liam Neeson, Oskar Shindler en la Lista de Shindler) le apoya la mano en el hombro y responde: “Ayer era día de pelear como caballeros, señor Bravo, hoy es día de morir como cristianos”. Sean Bean se vuelve al público congregado, mirándolos uno a uno. Después se dirige al verdugo y le pide que le mate a él primero, pues no quiere ver la muerte del hombre más noble de Castilla. Fundido a negro. En letras blancas se cuenta que, tras la Batalla de Villalar, Toledo resiste sublevada seis meses más, dirigida por María Pacheco, viuda de Padilla, que se exiliará en Portugal. Sin embargo, Castilla acabará siendo el centro del gobierno de Carlos V, que aprenderá castellano y cumplirá con algunas de las reclamaciones de los comuneros.


Los castellanos a menudo decimos que el día de nuestra fiesta regional es una derrota, pero celebramos lo que para algunos historiadores fue la primera revolución liberal de la historia, igual que los franceses celebran la revolución francesa, que desembocó en la dictadura de Napoleón. Fueron los primeros en alzarse contra lo que creían injusto. Y eso, en el contexto del siglo XVI es un avance enorme, pero nos empeñamos en ver esa historia con los ojos del siglo XXI. Los historiadores que me rodean siempre repiten que la historia hay que verla en el contexto en que ocurrió, no en el de nuestra época, pero el 23 de abril algunos lo reivindican como propio, otros lo relegan, la mayoría no tenemos donde vernos reflejados y así olvidamos uno de los capítulos más épicos de nuestra historia, que parece “made in Hollywood”. Igual que no politizamos la batalla de Lepanto o la toma de Granada, celebremos lo que somos, como una comunidad unida que se respeta, sin política, con jotas y hornazo. No olvidemos que somos la comunidad de Isabel la Católica, Suarez, Delibes y otros tantos. La que presume de Campos de Castilla, del Duero y los girasoles. La del Nuevo Mester de Juglaría. ¡Qué bonito sería que en Ávila se hiciera algún acto por este día! Tirando de los de casa y sacando la tradición a la calle, Urdimbre bailando y Trebejo tocando.

El 23 de abril es también el día del libro. Un día para festejar lo que somos, lo que nuestra tierra y libros han hecho de nosotros. Párense un momento y piénsenlo, ¿serían ustedes los mismos si no hubieran crecido o vivido aquí? ¿No nos han dejado huella nuestras costumbres, nuestros paisajes, nuestro clima? ¿Nada nos han aportado, para bien o para mal, los libros que hemos tenido que leer y los que no? ¡Levantemos la cabeza y celebremos quienes somos! Y acabo con la pregunta que, entre las muchas páginas que se han escrito sobre nuestra tierra, nos hizo un poeta paseando por nuestros campos: Castilla, ¿espera, duerme o sueña?

Publicado en Diario de Ávila en abril de 2019

El gen biográfico (O esa increíble capacidad abulense de conocer la biografía del resto de la población)

DEFINICION DEL TERMINO


El gen biográfico es esa habilidad abulense que no solo implica conocer a cada miembro del censo sino que además dominan la biografía, la genealogía, relaciones sociales y hábitats naturales de todos nuestros conciudadanos.
Es importante no confundirlo con el tan entretenido arte del cotilleo. A todos nos gusta conversar con otras personas sobre conocidos, pero ese intercambio suele consistir en una actualización de datos que pueden resultar interesantes. Tampoco debe ser confundido con los repasos a la historia, antigua o moderna, que se hacen en los pueblos del lugar y sus gentes, donde todo el mundo sabe de que se habla. Esta característica tan abulense es aquella que hace que al mencionar a una persona repases todos tus conocimientos sobre ella. Esta peculiaridad es dominante en la mayor parte de la población y todos participamos de él, sin embargo hay gente, como en mi caso, que no lo tenemos particularmente del todo, lo cual nos lleva a encontrarnos ocasionalmente en situaciones de lo más engorrosas.


EXPLICACION PRACTICA


El otro día tomaba un café con una conocida. Se puso a hablar de su amiga, Fulanita de Tal. Este fue el desarrollo de la conversación.
Mi amiga: El otro día fui a Tal Bar de Tal Calle con mi amiga, Fulanita de Tal.
Yo: Ahhh. ¿Y qué tal?
Mi amiga: Muy bien, aunque Fulanita me estuvo contando sus últimos problemas con su ex, ya sabes Menganito. Es que no se aclaran, que si van que si vienen…
Yo: Pues no se… no los conozco.
Mi amiga: ¡Sí maja! ¡Tienes que conocerla! Si estudio en El Comuneros y luego se fue a Salamanca y estuvo viviendo con su novio de toda la vida, Perico el de los Palotes. Al volver a Ávila lo dejaron y ella se asocio con Mengano y montaron una tienda por la Toledana, porque ya sabes que sus padres son los dueños de Esta Tienda y llevaba el comercio en las venas, se enamoraron pero Mengano pasaba demasiado tiempo en El Ancla y lo dejaron, pero luego volvieron y ella empezó a quedar mucho con Perico el de los Palotes y, aunque solo eran amigos, lo volvieron a dejar y al final han tenido que cerrar la tienda, y ahora esta viviendo otra vez con sus padres… si tienes que conocerlos, viven muy cerca tuyo, donde la Clínica.
Yo: Pues igual si les conozco… pero ahora no caigo, lo siento.
Mi amiga: ¡Qué si tía, los conoces fijo!
Yo: Quizá de vista…
Mi amiga: Si, si, de vista seguro que los conoces.


CONSECUENCIAS EN EL DIA A DIA

  1. Visitas al medico.
    Viviendo rodeada de gente capaz de recordarlo todo, me empecé a plantear el estado de mi memoria, por eso solicité un estudio detallado de la misma. Si bien es cierto que a veces se me olvidan las cosas, no tengo un problema tan grande como me esperaba.
  2. Crisis de Ausencia
    Al encontrarme reunida en pequeños grupos, ocasionalmente sufro crisis de ausencia. Estas pueden venir causadas por conversaciones en las que se repasan total o parcialmente las biografías de personas conocidas por más de una persona en el grupo y pueden distinguirse por síntomas como mirada perdida, pautas repetitivas a la hora de tomar la caña, asentimientos de cabeza ocasionales sin venir a cuento etc.
  3. Temblor de Piernas
    Causado por frases como: “Si le tienes que conocer” “Si hombre, si fuisteis juntos al colegio/instituto/universidad” “¿Qué no sabes quién es?” “No me digas nada, a ver, es…” etc.
    CASOS DIGNOS DE ESTUDIO
    Este gen bien desarrollado y potenciado podría significar un avance en los campos de neurobiología. Hasta ahora parece evidente que los primeros recuerdos empiezan a aparecer entorno a los tres o cuatro años, y sin embargo hay abulenses que hasta recuerdan su etapa de la guardería a la perfección. Este es el caso de dos de mis mejores amigas, a una la conocí en el colegio, a la otra en la universidad. Ambas me informaron por separado de que con uno y dos años habían ido juntas a la guardería, pudiendo dar datos verídicos de la situación de ambas en aquella época, como relaciones familiares, domicilio (que en ambos casos ha variado) y prácticas frecuentes a la tierna edad de dos años. Mi cara, en ambos casos, un poema. El caso es que andamos a ver si se juntan un día. Temo el momento. Ya me estoy viendo en aquel bar con dos personas que puede que recuerden todos los datos de sus compañeros de guardería…
    Amiga 1: Pues el otro día me cruce con Mengano de la guardería
    Amiga 2: ¿Cual? ¡Por qué había tres menganos!
    Amiga 1: ¡Si, hombre! ¡Mengano, el de las Vacas! Bueno, en realidad vivía en Prado Sancho, pero sus abuelos vivían en Las Vacas, en frente del Pub Cava, de hecho era su abuelo el que siempre iba a llevarle y recogerle a la guarde, y luego iban siempre a la Pista a jugar…
    Amiga 2: ¡Ah, si! ¡Ya me acuerdo! ¿Ahora es mozo de las Vacas, no?
    Amiga 1: Si, justo ese. Recuerdo con todo lujo de detalles como jugábamos en el puente ese verde del patio. Amiga 2: ¿Y que tal? Por que he oído que lo ha vuelto a dejar con Fulanita de Tal…
    Y, mientras tanto, yo con la mirada perdida, asentimientos ocasionales de cabeza, pautas repetitivas a la hora de beber la caña….

Publicado en: El Mundo Según los Abulenses II, de la Asociación de Novelistas La Sombra del Ciprés en 2016.

Este sábado, a las 19.30 horas en El Grande será la presentación del último libro de la asociación, Ávila para comérsela.