DÍAS SIN LIBRO

Lectura

En abril de 2024 salió este artículo publicado en Diario de Ávila hablando de uno de los efectos de La Pausa. Ahora la situación a mejorado notablemente: ya me concentro para leer y puedo hacerlo. Incluso he podido arriesgar con algún libro largo. No obstante, todavía hay tardes e incluso temporadas donde vuelvo a encontrarme en los días sin libro.

No se pueden imaginar cómo celebré el 23 de abril el año pasado. Como si tuviera que recuperar tiempo perdido (que lo tenia), extendí las celebraciones durante prácticamente una semana en la que disfruté de los amigos, la primavera, la literatura y Castilla todo lo que pude. Tampoco podrán imaginar el vacío que siento este año al pensar que se acerca esa fecha y no poder apenas leer. La literatura siempre ha sido una forma de vida para mí y ahora que se ha vuelto esquiva, no acabo de saber ni cómo disfrutarla ni cómo celebrarla. Antes podía pasar, y pasaba, las tardes libres enteras leyendo, absorbida por la narración. Ahora el día que llega la noche y he leído un par de páginas es un buen día. Quiero leer libros que no puedo: los veo, los toco y se me hace un nudo al pensar que no es el momento, que exceden mi capacidad. Como si el desierto hubiera barrido mis estanterías, condicionando la travesía con algún pequeño oasis ocasional que evita que desfallezca. Añoro enfrascarme en una historia, meterme en ella tanto que me cueste salir y que, cuando lo haga, algo haya cambiado. Sueño con tardes desaparecida entre las páginas de un libro. Anhelo poder leer lo que anhele en cada momento. Fantaseo con volver a tatuar mi vida con letra impresa. Y, sin embargo, siento que la literatura sigue ahí para mí, que no se ha ido a ninguna parte y que me ampara de una manera nueva, más abierta y distendida. 

No se explicarlo, ahí está. Aunque me cuesta acceder a sus mundos, afortunadamente, aún puedo olerlos. Sumergir la nariz entre las páginas de cualquier volumen y aspirar su esencia a tinta quijotesca, cargada de aventuras soñadas o vividas que algún día volverán a mí. Acariciar una portada, sentir en las yemas de los dedos como cada libro tiene una textura diferente en el exterior y sin embargo por dentro todas son similares. Dejar que el papel me acaricie a mí con el potencial de un relato magistralmente hilado que algún día regresará. Logró admirar cada libro como un objeto único, valioso y diferente al resto, con su propia historia que me espera constante, pese a no saber cuándo acudiré a ella. Veo su identidad singular aún cuando paso tiempo ensimismada mirando los libros en su conjunto, en armoniosa distribución. Los colores de mi estantería son la primavera que observo desde mi atalaya de cojines, formando un paisaje que no puedo penetrar en las tardes eternas, sempiternas e infinitas pero que al menos puedo contemplar como una promesa de futuro, de floración para el alma que llegará para sumergirme entre sus margaritas y sus dientes de león impresos. Puedo escuchar su música, el murmullo de sus voces entre sus hojas, esperando para declamar a voz en grito los relatos que esconden para sorprenderme en un futuro de páginas regaladas y de cuentos concedidos ante el regocijo de la lectora paciente, que ha esperado soñando la vuelta a sus brazos impresos. Pero no se preocupen. No voy a chuparlos. El sentido del gusto aquí queda descartado. O no, que siempre he leído libros exquisitos. Y con mucho sentido. Casi siempre.

Libros tan inspiradores como la primavera

Cuando llega la primavera el cuerpo me pide leer libros tan hermosos como el paisaje.

No sé qué ocurre cuando llega la primavera que un cierto tipo de libro me reclama. Lo busco en mis estantes y en librerías, en bibliotecas y en el paisaje. Tal vez se trate de que la belleza lo impregna todo y no dejo de mirar a mi alrededor, y que entre brotes y flores, con los lirios surgiendo hasta en las cunetas y las lilas en el horizonte, la misma hermosura tiene que transmitirme el libro para que baje la vista del panorama. 

Me paso toda la primavera buscando un libro que me traslade al campo, que me haga sentir en la naturaleza, pero con una palabra escrita que imite su belleza. Sí, sé que nunca la igualará, pero solo con una sombra de lo que es me sirve para disfrutar. Pese a que busco y no cejo en mi empeño hay varios libros primaverales que me acompañan y siempre en estas fechas leo. Voy a dejarlos por aquí… si os ocurre alguno que pueda gustarme, no me lo dejes de decir.

CAMPOS DE CASTILLA

AUTOR: Antonio Machado

EDITORIAL: Le tienen muchas editoriales, el mío es el mismo Cátedra que leí en el colegio, con hojas de los álamos del Duero entre sus páginas.

POR QUÉ: Porque Antonio Machado es la belleza, el que más cerca ha estado de equiparar la belleza de la palabra escrita con la de la naturaleza y porque no concibo ni la vida ni la primavera sin la esperanza que me dan solo dos versos: Mi corazón espera, también hacia la luz y hacia la vida, otro milagro de la primavera.

PLATERO Y YO

AUTOR: Juan Ramón Jiménez

EDITORIAL: El mío es Austral

POR QUÉ: Este libro tiene tres cosas que me vuelven loca: los burros, el campo y la prosa poética. Platero es la ternura y la belleza, es la naturaleza misma convertida en palabra escrita. Es un libro de esos que te llena por dentro de tal manera que no cabe nada más, solo su perfección. 

LAS COSAS DEL CAMPO

AUTOR: José Antonio Muñoz Rojas

EDITORIAL: Renacimiento

POR QUÉ: El título sencillo contrasta con la prosa poética que te transporta. Describe momentos del campo que son cotidianos con la precisión exacta para dotarlos de la trascendencia que a veces se nos olvida que tiene la naturaleza.

SI UNA MAÑANA DE VERANO, UN VIAJERO

AUTOR: José Carlos Llop

EDITORIAL: Alfagura

POR QUÉ: Pese a estar ambientado en verano, tiene un equilibrio entre naturaleza, escritura y delicadeza que lo hace perfecto para esta época del año.

PAISAJES DEL ALMA 

AUTOR: Miguel de Unamuno

EDITORIAL: Austral

POR QUÉ:  El título lo dice todo; es capaz de hablar del paisaje con esa plenitud que yo asocio con la primavera.

UN JARDÍN AMADO DONDE DESCANSAR

AUTOR: María Ángeles Álvarez

EDITORIAL: Cuadernos del laberinto

POR QUÉ:  Porque te hace sentir todo lo que importa de la naturaleza. Los olores, los colores, las sensaciones. Un jardín que no por estar delimitado deja de ser infinito sobre todo por todo lo que te puede ofrecer. 

Estos son mis libros para esta época del año, pero siempre ando buscando otros que incorporar. Este año, por ejemplo, llevo guardando desde verano Impresiones y paisajes de Federico García Lorca, porque creo que será una lectura primaveral. Cuando leo estos libros no es algo que me apetezca, sino un anhelo del alma. ¿Se te ocurre algún otro que me pueda gustar? Si es así, dímelo en comentarios, por favor.

Reflexiones sobre un poema de Machado

(O una machadiana llamada de la primavera)

Siento debilidad por un poema de Antonio Machado. Bueno, siento debilidad por toda su obra en general, y algunos poemas me resuenan más que otros, pero cuando llega esta época del año, sale el sol y la naturaleza empieza a avisar que la primavera está cerca, no puedo evitar oír en mi cabeza (en la voz de Pedro Casablanc, que lo recita como nadie en el documental Los días azules) estos versos:

El limonero lánguido suspende 

una pálida rama polvorienta, 

sobre el encanto de la fuente limpia, 

y allá en el fondo sueñan 

los frutos de oro… 

Es una tarde clara, 

casi de primavera, 

tibia tarde de marzo 

que el hálito de abril cercano lleva; 

y estoy solo, en el patio silencioso, 

buscando una ilusión cándida y vieja: 

alguna sombra sobre el blanco muro, 

algún recuerdo, en el pretil de piedra 

de la fuente dormido, o, en el aire, 

algún vagar de túnica ligera. 

En el ambiente de la tarde flota 

ese aroma de ausencia, 

que dice al alma luminosa: nunca, 

y al corazón: espera. 

Ese aroma que evoca los fantasmas 

de las fragancias vírgenes y muertas. 

Sí, te recuerdo, tarde alegre y clara, 

casi de primavera 

tarde sin flores, cuando me traías 

el buen perfume de la hierbabuena, 

y de la buena albahaca, 

que tenía mi madre en sus macetas. 

Que tú me viste hundir mis manos puras 

en el agua serena, 

para alcanzar los frutos encantados 

que hoy en el fondo de la fuente sueñan… 

Sí, te conozco tarde alegre y clara, 

casi de primavera.

Al leerlos, siento una trascendencia física que irradia del centro de mi pecho hacia afuera y me traslada bajo mi limonero personal, a esas horas que algunos dirían perdidas —pero que son disfrutadas— en las que mirar y apreciar el entorno, el verde de las hojas, el cielo azul y, sí, el olor de la albahaca es lo único que cuenta. Mi piel puede sentir casi el calor del sol mientras, en mi mente, se producen esas imágenes con una nitidez tan real que solo pueden adquirir aquellas cosas que viven en ti, que forman parte de lo que eres. Prácticamente siento la música del viento, el ritmo de mi esquina favorita del mundo, bajo un plátano y un haya, que me traen la armonía de esa conexión natural que todos necesitamos y muchas veces perdemos. 

Machado sabe cómo nadie escoger la palabra exacta para que se quede en ti, despertando lo que más necesitas. Ese limonero lánguido, esos frutos que sueñan, ese hálito de abril y ese corazón que espera no es más que el alma que está hibernando o lo intenta: que descansa y se oculta cuando el frío arrecia y que recibe la llamada a la vida, a volver a brotar y a florecer, cuando sus palabras te atraviesan. Esa tarde alegre y clara, casi de primavera, que empieza a despertar con los primeros indicios de una nueva vida natural, tiene la esencia de la magdalena de Proust años antes de que él probase un bocado. La fuente clara, el blanco muro, el patio silencioso o la hierbabuena son nuestros pasaportes al recuerdo de las primaveras pasadas pero, por encima de todo, son un reclamo a las primaveras futuras. Sobre todo a esa que está cerca y que nos traerá la vida de vuelta.

FRONTERAS DE NARNIA

¿Conocen la historia de El sobrino del Mago? Aunque cronológicamente no es el primero de los libros que escribió C.S. Lewis de Las crónicas de Narnia, narra los orígenes de esta tierra mágica y de sus elementos, convirtiéndola, de hecho, en la primera historia del país al que, entre otras maneras, se puede llegar a través de un armario.

El motivo de este portal viene explicado en el libro, así como el momento en que la malvada reina Jadis ataca al león Aslan con una barra de hierro que ha cogido de un farol de Londres. El león, igual narniano de Gandalf o Dumbledore por centrarnos solo en las equivalencias literarias, ni se inmuta ante el golpe, asustando tanto a su rival que huye mientras la barra se clava en el suelo. De ella brota una farola en medio del bosque, un elemento humano y contemporáneo en una tierra fantástica donde los animales hablan, la magia crea vínculos insondables y los cuentos de hadas cobran vida. Esta farola será lo primero y lo último que verán los hermanos Pevensie en su primera aventura en los territorios de Aslan, convirtiéndola en una suerte de frontera entre el mundo real y el fantástico.

Este último año, caminando a paso lento me he fijado más en las cosas que hay a mi alrededor y he descubierto que estamos rodeados de fronteras de Narnia, de limites donde en medio de la naturaleza aparece una farola que nos da luz y nos guía por el camino. El mundo fantástico y el real se rozan más a menudo de lo que pensamos y lo uno no es sino la expresión de lo otro. Por mucho que la realidad sea aquello que verdaderamente ocurre y la fantasía a lo que recurrimos para transformar la realidad, literariamente hemos acabado por utilizar la segunda para explicar la primera. O para sobrellevarla. Pero cuando bajas el ritmo y observas las cosas más detenidamente descubres que todo aquello a lo que asociamos los mundos fantásticos no son más que elementos cotidianos transformados, pues la magia es mucho más común de lo que acostumbramos a pensar: un gesto, un momento, un animal… o una farola. Las chispas de la rutina son la parte visible del encantamiento que con frecuencia nos pasan inadvertidas.

Al ver que vivimos rodeados de fronteras de Narnia, he recordado que nosotros somos quienes enfocamos la manera que tenemos de vivir la vida y enfrentarnos a lo que nos pone por delante. Si vamos cargados de cuentos, tenemos una guía para salir adelante y enfrentarnos a lo que nos toque en cada momento. Que en lo más oscuro del bosque siempre hay una farola que te indica el camino a seguir para poder salir sano y salvo. Y que cuando lo hagas, tendrás los regalos hallados en la oscuridad, los que te han ayudado durante la travesía. Todo esto descubrirás antes de salir de la espesura, cuando empieces a ver la luz penetrar entre las ramas de los árboles. O cuando te encuentres con una frontera de Narnia.

Publicado en Diario de Ávila en noviembre de 2024

El disputado voto del señor Cayo

En estos días, en que los castellanos estamos llamados de nuevo a votar, no dejo de pensar en el libro de Miguel Delibes El disputado voto del señor Cayo. Se trata de una obra corta, incluso para el autor, que se puede leer tranquilamente en una tarde, pero no por ello se trata de un texto sencillo. Posee esa maestría delibesiana para adaptarse a los tonos y discursos de diferentes sectores de la población, dando a cada palabra el peso justo para que funcione y, aunque se lea rápido, el mensaje permanezca dejando una profunda impresión en el lector que lo lleva a una parte fundamental de la lectura, la reflexión.

En la novela, seguimos a tres militantes de un partido que una tarde salen a recorrer algunos pueblos de la zona para hacer campaña electoral. En un principio los vemos en la sede del partido, gestionando la agenda, la propaganda, la prensa y todo aquello a lo que tienen que prestar atención. Pero después parten en coche y llegan hasta un pequeño pueblo en el que solo viven dos vecinos que no se hablan entre ellos. Allí les recibe el señor Cayo, un viejo campesino al que no pueden ofrecer nada, porque no han pensado en gente como él al preparar su proyecto político, pero con su sabiduría ancestral sobre la tierra y la naturaleza, su manera de hablar tranquila, herencia sin duda de la tradición oral, y su vida adaptada a los ciclos del campo, dejará una fuerte impresión en los políticos.

A un par de años de hacer los cincuenta, la obra, que se enmarca en las primeras elecciones democráticas en nuestro país desde la perspectiva de los pueblos abandonados y la Castilla más olvidada, es un emblema de la dejadez que el medio rural sufre desde hace tanto tiempo que no recordamos cuándo comenzó. Un tema en el que Delibes era un maestro y que siempre supo narrar como nadie. Pero, como siempre hacía el vallisoletano, la crítica sirve de denuncia de lo que no es visible al gran público, a la par que nos mueve a pensar y reflexionar. Leer a Delibes es plantearnos quiénes somos, en qué punto estamos, qué necesitamos y qué queremos para el futuro. En los tiempos que corren, tan alejados del señor Cayo que asusta, donde la naturaleza está al servicio del hombre, la lentitud es desdeñada y el discurso lejos de ser tranquilo es violento, inconsistente e hipócrita, la novela alcanza su significado más pleno y las enseñanzas de este hombre sencillo pueden suponer una diferencia. 

Pero, ojo, la novela no idealiza el campo ni la vida del señor Cayo, que se presenta tan dura como son las condiciones en muchos pueblos. El entorno rural tranquilo y olvidado se muestra en toda su crudeza, con todas las trabas que existen. En esto, Delibes siempre lo tuvo claro, defendió el campo sin poetizarlo, como sí podemos encontrar en otros autores que vieron la heroicidad en las miserias campesinas (y que a mí, personalmente, no por ello me gustan menos). Sin embargo, el eco de las enseñanzas del protagonista y su importancia resuenan por toda la novela. 

Con la degeneración política y social que vivimos en la actualidad, se hace patente la desconexión entre los que mandan y el pueblo, que lejos de sentir que piensan en él y en sus problemas, solo ve peleas para aferrarse al sillón. En una sociedad donde el gobierno no es ya un servicio al pueblo sino un reclamo del ego al cual se accede no a través de las propuestas, de la colaboración y del pensamiento en el bien común, sino de la violencia verbal que filtra a las capas más vulnerables de la población que ve cómo, en política, cuanto más se insulta y degrada al rival, más lejos se llega. Personas agresivas y furiosas que no buscan cooperar sino agitar y generan desconfianza y tristeza en la población. No hay opciones respetuosas ni una conciencia real de los problemas, distintos en cada lugar, ni proyectos reales de futuro, más allá de humillar al rival. La escucha, ignorada; el diálogo, inexistente: la reflexión y la autocrítica, canceladas. Como le pasa al señor Cayo, tengo la sensación de que ningún partido tiene ya nada que ofrecerme y sé que no estoy sola en este sentimiento. 

En un mundo en el que todo parece provisional, con segundas intenciones, volátil y diseñado para tirarse al poco tiempo de ser utilizado, esta lectura tranquila, profunda e intensa es un oasis en el que pararnos a reflexionar. Y encontrar en el señor Cayo un punto de referencia basado en un planteamiento sencillo de vida donde lo central no es el hombre, sino la naturaleza y, partiendo de ella, todo parece más profundo.

(Por cosas como esta, Quiero escribir como la generación del 98)

Recomendaciones lectoras veraniegas para niños

¡Para este segundo mes de vacaciones traemos unos libros bien fresquitos!

COMELIBROS

Autor e ilustrador: Lluís Farré

Número de páginas: 64

Editorial: SM. Colección Barco de Vapor, serie blanca

Edad recomendada: a partir de 6 años

Argumento: Había una vez una niña con un hambre infinita, tremenda, que no podía saciar ni con almendras, ni con palos de regaliz, ni con nada. Por eso, su abuelo le propuso que se comiera unos cuantos libros. ¿Conseguirá acabar con ese apetito voraz? Un divertido libro que fomenta la lectura y la imaginación en forma de verso.

DRAGONALIA

Autor: Carlos Reviejo

Ilustradora: Ana Gómez

Número de páginas: 80

Editorial: SM. Colección Barco de Vapor, serie blanca

Edad recomendada: a partir de 6 años

Argumento: Este poemanos habla de Dragonalia, el país donde viven los dragones, pero no unos dragones cualquiera: allí encontraréis dragones de colores, corsarios, astronautas, poetas, dragones que se casan…

EL REINO DE LAS TRES LUNAS

Autor: Nando López

Número de páginas: 144

Editorial: Santillana. Loqueleo

Edad recomendada: a partir de 10 años

Argumento: Malkiel está a punto de cumplir dieciséis años y lo único que desea es salir de palacio y buscar respuestas a un oscuro enigma del pasado. Pero el reino de las Tres Lunas ya no es un lugar apacible y seguro. El rey Olav ha cedido el poder al gran inquisidor Alcestes, que ha prohibido la libertad de expresión y las artes. El futuro del reino está en juego y solo los juglares podrán impedir que la traición triunfe.

EL PEQUEÑO NICOLÁS

Autor: René Goscini

Ilustador: Sempé

Número de páginas: 224

Editorial: Santillana. Loqueleo.

Edad recomendada: a partir de 8 años.

Argumento: Otro clásico que no pasa de moda y que podemos compartir con los más pequeños. El pequeño Nicolás se lo pasa en grande en el colegio con sus amigos -Alcestes, Agnan, Eudes, Clotario, Godofredo, Rufo, Joaquín y María Eduvigis-. Siempre está dispuesto a armar líos. Pero no todo va a ser felicidad: ¡se acerca el día de la entrega de notas! Es el primer libro de la serie.

MATILDA

Autor: Roald Dahl

Ilustrador: Quentin Blake

Número de páginas: 244

Editorial: Alfaguara

Edad recomendada: a partir de 9 años

Argumento:Matilda es una ávida lectora de solo cinco años. Sensible e inteligente, todos la admiran menos sus mediocres padres, que la consideran una inútil. Además, tiene poderes extraños y maravillosos… Un día, Matilda decide liberarse y empieza a emplearlos contra la abominable y cruel señorita Trunchbull.

EL LARGO VIAJE DE JOAN MIRÓ

Autora: Gema Gallardo

Ilustadora: Marta Altés

Número de páginas: 32

Editorial: Fundación Joan Miró

Edad recomendada: a partir de 7 años

Argumento: El cuento nos introduce la figura del pintor Joan Miró y su arte.

ATLAS DE OCEANOS Y MARES DEL MUNDO

Autora: Ana Delgado

Iustradora: Kasandra

Número de páginas: 96

Editorial: Susaeta

Edad recomendada: 8

Argumento: Observa las maravillas de los océanos y mares de la Tierra, repletos de vida y de historia, en este completo libro que incluye 20 mapas. Viaja alrededor del mundo y descubre por qué los océanos son el mayor tesoro de nuestro planeta azul. ¡Qué mejor tema para disfrutar este verano!

Viena negro sobre blanco

Que la literatura puede llevarnos de viaje es algo de lo que ya he hablado en este blog. Por ello, poco a poco, iré seleccionando distintos lugares y recomendando las lecturas que a mi me han ayudado a conocerlo mejor. Tanto si vas a viajar en persona, si te apetece rememorar un viaje o conocer un lugar nuevo, esta es tu sección. Debido a la temática vienesa que ha imperado en las últimas entradas, y para clausurar el tema, al menos de momento, comenzaré con la ciudad imperial: Viena. Pasen, lean y viajen.

Título: El Beso

Autora: Elizabeth Hickey

Traductor: Paz Pruneda Gálvez

Número de páginas: 384

Editorial: Punto de lectura

Es una novela histórica muy bien escrita y amable, que sirve para meternos de lleno en el mundo de Klimt, tan presente en la ciudad austríaca. En él Emilie Flöge, diseñadora de principios de siglo, creadora de los vestidos reforma e introductora de las modas parisinas en la capital vienesa, nos narra su relación con el famoso pintor. A día de hoy la figura de Flöge se está empezando a reivindicar, pero sigue pesando en exceso su relación con Klimt. Relación que a día de hoy desconocemos de que tipo era, pero si sabemos que lo último que el artista dijo antes de morir fue Emile. Por otra parte, todo el mundo cultural vienés aparece en sus páginas y es una introducción perfecta para la ciudad.

Título: Primavera de café: un libro de lecturas vienesas.

Autor: Josep Roth

Traductor: Carlos Fortea

Número de páginas: 185

Editorial: Acantilado

Este libro es un compendio de artículos periodísticos del autor vienés escritos tras el final de la I Guerra Mundial, donde se nos desentraña el día a día de los habitantes de la capital, abriéndonos las puertas al alma de la ciudad.

Título: La marcha Radezky

Autor: Joseph Roth

Traductor: Arturo Quintana

Número de páginas: 576

Editorial: Edasha

Esta obra nos narra através de una misma familia, el final del Imperio Autrohúngaro. El título, que hace referencia a la marcha más famosa de Joseph Strauss padre, es una ironía que refleja el final de una sociedad en decadencia.

Aunque solo haya seleccionado estas dos obras de Joseph Roth, el autor muchas de sus obras están ambientandas en Viena y sus lecturas son muy recomendables.

Título: La era del inconsciente. La exploración del inconsciente en el arte, la mente y el cerebro. Desde la Viena de 1900 hasta nuestros días.

Autor: Eric Kandel

Traductores: Genís Sánchez Barberán e Ignacio Villaro Gumpert

Número de páginas:703

Editorial: Paidós

Este libro no es una novela, es un ensayo del premio Nobel en medicina, Eric Kandel, explicando los mecanismos que subyace a la percepción del arte en nuestro cerebro. Pero es interesante desde el punto de vista que nos interesa, porque los primeros pintores que tuvieron esto en cuenta fueron los secesionistas, principalmente Gustav Klimt. En el ensayo se explica el desarrollo de la formación a nivel médico del artista, narrando con mucho detalle y gran vividez como era el ambiente en los salones de la época y lo que eso supuso para el arte, además de cómo fue aplicado.

Título: Mendel el de los libros

Autor: Stefan Zweig

Traductor: Berta Vias Mahou

Número de páginas: 57

Editorial: Acantilado

Al igual que Joseph Roth, solo he elegido esta obra del que seguramente sea el gran autor austriaco, pero se pueden elegir más de sus obras, como Carta de una desconocida. En Mendel el de los libros, Zweig se sienta en un café recordando al personaje que da titulo a su obra y, a través de la vida del librero, nos cuenta la situación de Viena en aquella época.

Título: Beethoven

Autor: Donald Francis Tovey

Traductor: Juan Lucas

Número de páginas: 260

Editorial: Acantilado

Este libro es, ni más ni menos, una biografía de Beethoven. No obstante está tan bien escrita que se hace accesible a los que quieran conocer por primera vez al genio de Bonn, como para sus más fervientes seguidores. Y para nota, añado una obra más: La nueve sinfonías de Beethoven de Marta Vela, que analiza una a una las composiciones del autor para orquesta.

Título: Alma Mahler, la novia del viento.

Autora: Susanne Keegan

Traductor: Luís Romero Haces

Número de páginas: 360

Editorial: Paidós

Otra biografía. En este caso nos narra la vida de Alma Mahler, mujer del prestigioso compositor austríaco, que después contrajo nupcias con el arquitecto Walter Gropious y finalmente con el novelistas Franz Werfel, pero fue amante de muchos grandes hombres de la época, permitiéndonos ver la evolución del arte a través de los tiempos, pero también como su carrera artística se vio influida no solo por su relación con ellos, sino también por su condición de mujer.

Título: Sissi

Autora: Ana Polo Alonso

Número de páginas: 418

Editorial: La esfera de libros

No podíamos pasar por alto a una de las figuras más fascinantes relacionadas con Viena. En esta biografía se explora el complejo carácter de la emperatriz más allá del mito y de la leyenda y, por supuesto, de las películas que la hicieron famosa.

Título: Mi maravillosa libreria

Autora: Petra Hartlieb

Traductor: Manuel Laguillo

Número de páginas: 170

Editorial: Periferica

Este libro nos aleja del centro de Viena y nos lleva a un barrio, donde Hartlieb dedició abrir su propia librería y contar la experiencia. Con ella, nieve o haga sol, disfrutaremos de un lugar en Viena en el que los libros son el núcleo de la comunidad.

Otros libros ambientados en Viena, que yo no he leído todavía pero que suelen aparecer vinculados a la ciudad son: El día que Nietzsche lloró de Irving D. Yalom, Sobre Pareja de John Irving, Juventud en Viena de Arthur Schnitzler o Una letra femenina de Franz Werfel.

Literatura viajera

“Para viajar lejos no hay mejor nave que un libro” escribió Emily Dickinson allá por el siglo XIX. Y la poeta tenía razón, la literatura puede darnos a conocer lugares, reales e imaginarios, o hacernos sentir que estamos allí. Si leer es viajar, podemos usar la lectura como guía de viaje. Existen grandes autores asociados a las ciudades donde vivieron y desarrollaron sus obras, como Kafka y Praga o Pessoa y Lisboa. No me parece tan descabellado dejar que ellos sean nuestros cicerones por las ciudades que conocieron tan bien e inmortalizaron. Los escritores pueden ser los mejores guías: dejemos que marquen nuestro recorrido por su entorno. Si aún no sabemos dónde ir, entre las páginas de un libro podemos encontrar el destino deseado y si, por el contrario, disfrutaremos del calor diurno y las noches frescas abulenses (qué maravilloso es nuestro clima estival), podemos ir de su mano a otras tierras.

Edward Rutherfurd lleva toda su carrera literaria relatando la historia de diferentes ciudades a través de las mismas familias. Desde los primeros asentamientos hasta nuestros días, las sagas familiares permiten conocer no solo los lugares sino cómo los acontecimientos históricos configuran el carácter de las personas y de ciudades como Londres, París… La literatura de viajes es una rama muy interesante, explora distintas zonas desde la perspectiva de un autor que, además de bellas descripciones, suele aportar apuntes históricos, culturales, etc. Uno de los grandes en este campo es Javier Reverte, cuyas novelas prácticamente te trasladan a los emplazamientos narrados. Viaja con las maletas cargadas de libros, y siguiendo los pasos de sus autores favoritos recorre calles, evoca historias, rememora versos. Son muchos los autores prestigiosos que han escrito sobre rincones que les han maravillado u horrorizado y editoriales como Confluencias rescatan esos fragmentos en los que narran ciudades o paisajes.

Igual que podemos sentir a Delibes en nuestra ciudad cuando ha nevado, pero hay luna en el firmamento, desde los Cuatro Postes o al mirar la cruz cercana al cementerio, otras ciudades llevan la impronta de los escritores que leemos antes de viajar. La belleza de acompañar a Bartolomé y Martín por el centro de Ávila en Lo demás es cosa vana, de Cristóbal Medina, porque conoces el lugar, puede materializarse cuando vas de viaje y encuentras esa calle sobre la que has leído, y puede devolverte allí una vez que has regresado. Las rutas literarias están de moda, en nuestra propia ciudad se llevan a cabo, pero no necesitas un guía para recorrerlas, basta con coger En tus recuerdos, de Paula Velasco, y buscar por las Hervencias y el centro los lugares por los que vive sus días Jota. Podemos recordar en el día más frío del año, en pleno invierno, el mercado medieval de la mano de Matilde Asensi, esas jornadas en las que el verano toca a su fin pero nos resistimos a dejarlo marchar.

Evocar. Al final, de eso se trata. De ir deseando el lugar cada vez más cuando se acerca el viaje, de rememorarlo cuando ya ha pasado, de soñarlo cuando no se ha hecho, de descubrir que quieres conocerlo. Si viajar esta de moda, leer no lo está tanto. Y sin embargo, leer es viajar sin moverse. ¿Viajamos juntos este verano?

Publicado en Diario en Ávila en julio de 2019