Telarañas

Un verano hace unos años, sentía telarañas por todo el cuerpo. El diagnóstico, nada fácil, no tardó en llegar: covid persistente.

Últimamente tengo la sensación de que me paso el día limpiando telarañas. No bien he conseguido deshacerme de una, parece que tres nuevas aparecen a su alrededor. Me afano con la escoba y doy lo mejor de mí, pero da igual lo que haga, rápidamente encuentro una nueva telaraña en la que enredarme. 

La araña extiende sus hilos por todo mi cuerpo, no hay parte que se libre. La más afectada son, por supuesto, los pulmones. Pero, si ellos están perjudicados, al final todo el cuerpo lo nota. Algunos días, sobre todo si he hecho un gran esfuerzo, sus hebras me atenazan los músculos y las articulaciones, los retuercen como si fuera la fiebre de un mal catarro. Otros la presión es más suave y solo me deja cansada. Hay algunos días que, aunque me falte el aire, estoy mejor y puedo hacer alguna cosa más. Pero no nos engañemos, en los lugares dónde habitan los arácnidos, sus telares siempre vuelven. Y, si me excedo en lo más mínimo, volverán más deprisa y por más tiempo.

También me atenazan el cerebro. Me desconecto a la primera de cambio o no presto atención. El ir a pronunciar unas palabras y que desaparezcan. Los días, que se cuentan por decenas, en que he querido escribir pero no he sido capaz ni de coger el lápiz, los que estaba enganchada a un libro pero cuando me daba cuenta estaba mirando al techo o a la pantalla del móvil. Las tardes enteras mirando al infinito, los “hoy voy a…” que acaban perdidos en el tiempo. Querer y no poder en el sentido más doloroso de la palabra.

Otros días las telarañas se enredan en mi cerebro de manera diferente: el miedo se hace patente, los nervios o la incertidumbre se cuelan como intrusos en mis subconsciente y lo plagan de finas hebras que dicen “y si…”, que es el peor síntoma de todos. El miedo. “¿Y si va a más?” ,“¿y si nos estamos equivocando y tengo algo muy grave que no estamos tratando?”, “¿y si no puedo recuperar mi vida cómo era?”. Afortunadamente estos días son escasos y suelen ir condicionados por excesos de opinión. Todo el mundo opina, a veces sin parase a pensar qué paso casi todo el día sola, encerrada y que no puedo hacer muchas cosas, por lo que cualquier comentario inocente o bobada puede ser un mundo. 

Pero lo bueno es que, como si de una bella lagartija llena de colores se tratase, he descubierto una fuerza interior que acaba con las arañas, o por lo menos las mantiene a raya. Determinación a no dejarme llevar por los pensamientos negativos y fuerza de voluntad para intentar superar las limitaciones que últimamente arrastro. Hacer lo que pueda, cuando pueda y con las pausas que sean necesarias para ello. No quedarme en la cama (salvo los días que el cuerpo lo reclame. O la pereza, porque también forma parte de lo que soy) ni lamentarme. El otro aspecto positivo es el amor y la preocupación que, en general, estoy recibiendo por parte de la gente que me rodea. De tantas personas y de maneras diferentes. En ese aspecto solo puedo pensar en lo afortunada que soy. 

Y, mientras esos pensamientos me dan fuerza, yo sigo limpiando telarañas. Los doctores creen que mis telarañas se llaman covid persistente pero hay muchas dudas todavía sobre esta enfermedad, su diagnostico y su tratamiento. Pero si me dicen una cosa: tiempo y paciencia. Pero eso ya lo sé, porque limpiar telarañas lleva su tiempo.

Publicado en octubre de 2023 en Diario de Ávila

Libros tan inspiradores como la primavera

Cuando llega la primavera el cuerpo me pide leer libros tan hermosos como el paisaje.

No sé qué ocurre cuando llega la primavera que un cierto tipo de libro me reclama. Lo busco en mis estantes y en librerías, en bibliotecas y en el paisaje. Tal vez se trate de que la belleza lo impregna todo y no dejo de mirar a mi alrededor, y que entre brotes y flores, con los lirios surgiendo hasta en las cunetas y las lilas en el horizonte, la misma hermosura tiene que transmitirme el libro para que baje la vista del panorama. 

Me paso toda la primavera buscando un libro que me traslade al campo, que me haga sentir en la naturaleza, pero con una palabra escrita que imite su belleza. Sí, sé que nunca la igualará, pero solo con una sombra de lo que es me sirve para disfrutar. Pese a que busco y no cejo en mi empeño hay varios libros primaverales que me acompañan y siempre en estas fechas leo. Voy a dejarlos por aquí… si os ocurre alguno que pueda gustarme, no me lo dejes de decir.

CAMPOS DE CASTILLA

AUTOR: Antonio Machado

EDITORIAL: Le tienen muchas editoriales, el mío es el mismo Cátedra que leí en el colegio, con hojas de los álamos del Duero entre sus páginas.

POR QUÉ: Porque Antonio Machado es la belleza, el que más cerca ha estado de equiparar la belleza de la palabra escrita con la de la naturaleza y porque no concibo ni la vida ni la primavera sin la esperanza que me dan solo dos versos: Mi corazón espera, también hacia la luz y hacia la vida, otro milagro de la primavera.

PLATERO Y YO

AUTOR: Juan Ramón Jiménez

EDITORIAL: El mío es Austral

POR QUÉ: Este libro tiene tres cosas que me vuelven loca: los burros, el campo y la prosa poética. Platero es la ternura y la belleza, es la naturaleza misma convertida en palabra escrita. Es un libro de esos que te llena por dentro de tal manera que no cabe nada más, solo su perfección. 

LAS COSAS DEL CAMPO

AUTOR: José Antonio Muñoz Rojas

EDITORIAL: Renacimiento

POR QUÉ: El título sencillo contrasta con la prosa poética que te transporta. Describe momentos del campo que son cotidianos con la precisión exacta para dotarlos de la trascendencia que a veces se nos olvida que tiene la naturaleza.

SI UNA MAÑANA DE VERANO, UN VIAJERO

AUTOR: José Carlos Llop

EDITORIAL: Alfagura

POR QUÉ: Pese a estar ambientado en verano, tiene un equilibrio entre naturaleza, escritura y delicadeza que lo hace perfecto para esta época del año.

PAISAJES DEL ALMA 

AUTOR: Miguel de Unamuno

EDITORIAL: Austral

POR QUÉ:  El título lo dice todo; es capaz de hablar del paisaje con esa plenitud que yo asocio con la primavera.

UN JARDÍN AMADO DONDE DESCANSAR

AUTOR: María Ángeles Álvarez

EDITORIAL: Cuadernos del laberinto

POR QUÉ:  Porque te hace sentir todo lo que importa de la naturaleza. Los olores, los colores, las sensaciones. Un jardín que no por estar delimitado deja de ser infinito sobre todo por todo lo que te puede ofrecer. 

Estos son mis libros para esta época del año, pero siempre ando buscando otros que incorporar. Este año, por ejemplo, llevo guardando desde verano Impresiones y paisajes de Federico García Lorca, porque creo que será una lectura primaveral. Cuando leo estos libros no es algo que me apetezca, sino un anhelo del alma. ¿Se te ocurre algún otro que me pueda gustar? Si es así, dímelo en comentarios, por favor.