Soy un artista. Marta Altés

Acercar a los niños al arte desde que son pequeños es una parte fundamental de su formación y desarrollo. El lenguaje simbólico esta presente en nuestra vida antes que el verbal. El arte puede ser considerado el primer idioma del mundo: las pinturas prehistóricas aún nos fascinan y estudiamos que representan tanto desde el punto de vista comunicativo como emocional. Los niños se expresan antes por medio de los dibujos que por escrito y sus pensamientos y emociones abstractas pueden ser comunicadas pictóricamente antes incluso de que ellos entiendan lo que significan. Por no hablar de los beneficios que la experiencia estética tiene sobre el desarrollo de su pensamiento y espíritu crítico. Por todo ello, para celebrar el Día Mundial del Arte, que se celebra mañana, vamos a hablar de un álbum ilustrado relacionado con el arte que sirve como introducción al mundo del arte para los más pequeños, no solo a la literatura y la pintura, también a la escultura. Libros como este son puertas excelentes para hablar con los niños sobre arte y artistas, pero también para crear nuestras propias obras de arte en casa si así lo deseamos.

“Soy un artista”, de Marta Altés, está protagonizado un niño excesivamente inquieto y creativo que mantiene un monologo interior en el que se desahoga sobre su visión del mundo y del arte y sobre cómo esta choca con la opinión de su madre. La obra, realizada con un estilo naif, con una imaginería infantil, coloreada con lápices de colores y embellecida con acuarela, comienza con imagen previa al texto, donde el protagonista de la historia, del que desconocemos el nombre, aparece pintándose un bigote como el de Dalí en el espejo. Por otra parte, el pequeño artista lleva la camiseta azul de rayas, como las que usaba Picasso y realiza unos móviles de clara inspiración de Alexander Calder así como unas obras en azul que hacen referencia directa a Yves Klein, pero todo ello sin citar a los artistas. También aparecen elementos del arte conceptual, la pintura mural y del Land Art.

Según avanza la historia, la autora e ilustradora juega con distintos aspectos técnicos que se combinan palabra e imagen, hablándonos así de la naturaleza, colores, movimiento, texturas o formas. Por otra parte, la artista juega con los fondos para buscar los efectos deseados. De esta manera, cuando la escena lo reclama, incluye fondos artísticos pero cuando quiere dar más un importancia los personajes deja el espacio en blanco.

En términos literarios, contrapone dos visiones, la visión grandilocuente del artista con títulos a sus obras que pueden recordar a los utilizados por artistas, fundamentalmente conceptuales, contra la visión de su madre, que solo ve un niño trasto. Por ejemplo cuando él ve “La soledad de la zanahoria abandonada”, la madre algo molesta ve “La cena inacabada”, todo siempre presentado desde la visión del niño incomprendido. El soliloquio del protagonista acaba con un intento desesperado por animar a su madre y hacerla feliz con su obra más grande.

Es un cuento muy bello, diseñado para el goce de pequeños y mayores, pero sí así lo deseamos, también puede ser un recurso pedagógico que nos sirva para investigar a los artistas que aparecen implícitos en la obra. Con preguntas para los niños o una breve introducción nuestra podemos hacerles participes de todo lo que este cuento incluye e investigar juntos sobre los artistas que ahí aparecen. Si no conocemos a los autores, podemos informarnos previamente y elegir las obras más adecuadas no solo para ver con nuestros hijos, sino también para poder llevar a cabo nuestras propias producciones, guiadas por el cuento que nos sirve de excusa. Por otra parte también se puede experimentar con los temas que aparecen en el cuento y que forman parte de la experiencia artística (naturaleza, color, movimiento, texturas y formas) sin vincularlas a ningún autor concreto: poniendo de ejemplo la creatividad del protagonista, plantear a los niños como utilizarían ellos estos elementos.

Un aspecto fundamental de la lectura con fines pedagógicos es la conversación sobre lo leído. Es la manera en la que, por un lado, aprendemos a expresar nuestras opiniones y razonarlas, pero también a través de la conversación y las preguntas podemos desarrollar el pensamiento crítico. En este caso, los temas para hablar de este libro serían la creatividad del protagonista y como canalizarla de una manera que no afecte a los demás, además de desarrollar un ejercicio de empatía con la figura de la madre.

Finalmente, se puede trabajar en un plano más literario, copiando los textos para que ellos realicen sus propias ilustraciones, eligiendo una parte del cuento y escribiendo la historia que hay detrás, volver a escribir el cuento siendo la madre quién lo narra o incluso escribiendo (e ilustrando) una nueva historia con el mismo titulo pero distinto argumento, que suele ser bastante difícil, ya que cuesta desligarse de lo ya escuchado.

Me gustaría concluir diciendo que es un libro lleno de detalles que no se ven a simple vista y que una de las actividades más importantes que podemos hacer con él es observarlo. Dedicar un tiempo para apreciar sus páginas, describirlas de manera oral, prestando atención a los detalles e incluso jugando a encontrar los detalles que hacen de este libro una auténtica obra de arte.


Título: Soy una artista
Autora: Marta Altés
Número de páginas: 32 Editorial: Blackie Little Books