
Por otra parte, preparar las vacaciones familiares es una gran alternativa para animar a la lectura y pasar tiempo de calidad en familia. Algunas editoriales tienen guías infantiles de distintos destinos para que los niños puedan conocer el lugar al que van a viajar, pero se puede utilizar esta actividad para aprender mucho más. Internet ofrece muchos recursos y la organización de un viaje es la excusa ideal para aprender a utilizar un buscador de internet y a seleccionar la información.
Además, se puede aprovechar para conocer la literatura del lugar de destino. Muchos son los títulos que se traducen hoy en día por lo que, si el destino está en el extranjero, el idioma no tiene porque ser una narrar, pero también se pueden buscar libros ambientados en el sitio que se va a visitar. Por otra parte, no tiene porque ser necesariamente una población específica, también se puede buscar por tipo de paisaje. También tenemos que tener en cuenta que a los niños les gustan distintos tipos de libros: unos prefieren la ficción mientras que otros se decantan por la no ficción y, en este aspecto, la organización de las vacaciones puede explorar los dos tipos de obras. Esto no lleva a otro asunto fundamental en la motivación a leer: la elección de los libros.
Este aspecto, como todos los aquí tratados hay que tenerlos en mente durante todo el año, pero el tiempo disponible hace que en verano podamos dedicarle más tiempo. Que sean los niños quienes eligen que leer no solo resulta motivado, sino que fomenta la capacidad de elección y el pensamiento critico. Por ello hay que dejar que observen y manipulen los libros. Que lean la contraportada, examinen las páginas interiores y miren la cubierta. Darles tiempo para elegir, pero también la seguridad y la satisfacción de saber que se pueden equivocar y, si lo hacen, no pasa nada. Saber que si eligen un libro que no les gusta no tienen la obligación de acabárselo y esto también es un aprendizaje. Sobre todo de si mismos, de sus gustos y su elecciones, pero también de que de las equivocaciones también se aprende.
Todos sabemos que los ligares más habituales para elegir libros son las bibliotecas y las librerías, a la que vayamos habitualmente o las que pueda haber en nuestro destino de viaje, que además pueden hacer de los libros allí comprados un bonito recuerdo, que es una experiencia agradable más que sumar a la motivación lectora. Pero el verano puede abrir una opción que genera muchos vínculos importantes: nuestros libros del pasado.
Quien más y quien menos guarda sus libros favoritos de la infancia y muchos de nosotros lo hacemos en lugares que no siempre son de fácil acceso, dado que no los necesitamos, o en las casas de los pueblos, de nuestros padres o de nuestros abuelos. En verano podemos aprovechar el tiempo que se nos brinda para compartir con los más pequeños esas lecturas que nos marcaron y que fueron importantes para nosotros. Podemos leerlos con ellos o permitirles que los descubran por su cuenta. Pero lo mágico, aquello que creara la verdadera experiencia lectora que recordaran, es compartir, que ellos sientan lo mismo que pudisteis sentir vosotros al descubrir el libro por primera vez, volver a vivir la experiencia de su mano y la conversación que esto puede generar. Se trata de esta preparados para dialogar con ellos, creando tiempo de calidad.
Finalmente, y antes de concluir estos consejo de lectura veraniegos, no queda un último aspecto fundamental. El ejemplo. Una imagen vale más que mil palabras y sacar un rato para leer en verano no solo motivará a vuestros hijos a leer. También será un rato de relajación y desconexión para vosotros: un momento fundamental de descanso y autocuidado, fundamentales para el bienestar y uno de los grandes objetivos del verano. Para todos.










