Recomendaciones lectoras veraniegas para niños

¡Para este segundo mes de vacaciones traemos unos libros bien fresquitos!

COMELIBROS

Autor e ilustrador: Lluís Farré

Número de páginas: 64

Editorial: SM. Colección Barco de Vapor, serie blanca

Edad recomendada: a partir de 6 años

Argumento: Había una vez una niña con un hambre infinita, tremenda, que no podía saciar ni con almendras, ni con palos de regaliz, ni con nada. Por eso, su abuelo le propuso que se comiera unos cuantos libros. ¿Conseguirá acabar con ese apetito voraz? Un divertido libro que fomenta la lectura y la imaginación en forma de verso.

DRAGONALIA

Autor: Carlos Reviejo

Ilustradora: Ana Gómez

Número de páginas: 80

Editorial: SM. Colección Barco de Vapor, serie blanca

Edad recomendada: a partir de 6 años

Argumento: Este poemanos habla de Dragonalia, el país donde viven los dragones, pero no unos dragones cualquiera: allí encontraréis dragones de colores, corsarios, astronautas, poetas, dragones que se casan…

EL REINO DE LAS TRES LUNAS

Autor: Nando López

Número de páginas: 144

Editorial: Santillana. Loqueleo

Edad recomendada: a partir de 10 años

Argumento: Malkiel está a punto de cumplir dieciséis años y lo único que desea es salir de palacio y buscar respuestas a un oscuro enigma del pasado. Pero el reino de las Tres Lunas ya no es un lugar apacible y seguro. El rey Olav ha cedido el poder al gran inquisidor Alcestes, que ha prohibido la libertad de expresión y las artes. El futuro del reino está en juego y solo los juglares podrán impedir que la traición triunfe.

EL PEQUEÑO NICOLÁS

Autor: René Goscini

Ilustador: Sempé

Número de páginas: 224

Editorial: Santillana. Loqueleo.

Edad recomendada: a partir de 8 años.

Argumento: Otro clásico que no pasa de moda y que podemos compartir con los más pequeños. El pequeño Nicolás se lo pasa en grande en el colegio con sus amigos -Alcestes, Agnan, Eudes, Clotario, Godofredo, Rufo, Joaquín y María Eduvigis-. Siempre está dispuesto a armar líos. Pero no todo va a ser felicidad: ¡se acerca el día de la entrega de notas! Es el primer libro de la serie.

MATILDA

Autor: Roald Dahl

Ilustrador: Quentin Blake

Número de páginas: 244

Editorial: Alfaguara

Edad recomendada: a partir de 9 años

Argumento:Matilda es una ávida lectora de solo cinco años. Sensible e inteligente, todos la admiran menos sus mediocres padres, que la consideran una inútil. Además, tiene poderes extraños y maravillosos… Un día, Matilda decide liberarse y empieza a emplearlos contra la abominable y cruel señorita Trunchbull.

EL LARGO VIAJE DE JOAN MIRÓ

Autora: Gema Gallardo

Ilustadora: Marta Altés

Número de páginas: 32

Editorial: Fundación Joan Miró

Edad recomendada: a partir de 7 años

Argumento: El cuento nos introduce la figura del pintor Joan Miró y su arte.

ATLAS DE OCEANOS Y MARES DEL MUNDO

Autora: Ana Delgado

Iustradora: Kasandra

Número de páginas: 96

Editorial: Susaeta

Edad recomendada: 8

Argumento: Observa las maravillas de los océanos y mares de la Tierra, repletos de vida y de historia, en este completo libro que incluye 20 mapas. Viaja alrededor del mundo y descubre por qué los océanos son el mayor tesoro de nuestro planeta azul. ¡Qué mejor tema para disfrutar este verano!

Recomendaciones lectoras veraniegas para niños

Como ya hemos dicho anteriormente, los niños tienen que poder elegir que quieren leer. Pero, por si estamos con el modo veraniego activado y nos da pereza tomar decisiones, aquí tenemos unos libros que nunca fallan. Recordad que, cuando hablamos de edad recomendada en un libro infantil, siempre es orientativo.

SI TIENES UN PAPÁ MAGO

Autora: Garbiela Keselman

Ilustradora: Leire Martin

Número de páginas: 56

Editorial: SM. Colección Barco de Vapor, serie blanca

Edad recomendada: a partir de 6 años

Argumento: Los amigos de Chiqui están intrigadísimos. No se explican por qué el niño va siempre tan contento al colegio. ¿Qué misterioso truco puede conseguirlo? Una estupenda historia que muestra la necesidad de tener una buena relación entre padres e hijos.

LA BRUJA MON

Autor: Pilar Mateos

Ilustradora: Ana Gómez

Número de páginas: 72

Editorial: SM. Colección Barco de Vapor, serie blanca

Edad recomendada: a partir de 6 años

Argumento: Otro libro en formato poema que cuenta con cuatro historietas que tienen como protagonista a la bruja Mon. Con su vieja varita y las palabras mágicas se dedica a hacer travesuras. Pero, una y otra vez, intenta fastidiar a los demás y no se da cuenta de que, a veces, las cosas no salen como uno quiere. Un cuento en el que se muestra la importancia de hacerse responsable de los propios actos.

QUERIDA SUSI, QUERIDO PAUL

Autora: Christine Nöstlinger

Ilustrador: Julia Bereciartu

Número de páginas: 64

Editorial: SM. Colección Barco de Vapor, serie azul

Edad recomendada: a partir de 7 años

Argumento: Novela epistolar que, pese a los años que hace que se publico, sigue encantando a los lectores. Paul tiene que marcharse de su ciudad y dejar a su amiga Susi. A través de las cartas que se escriben, ambos irán dibujando la nueva vida que se abre ante ellos. ¿Volverán algún día a estar juntos? Una historia intimista sobre los problemas de adaptación y la importancia de la amistad en la superación de dificultades.

FRAY PERICO Y SU BORRICO

Autor: Juan Muñoz.

Ilustrador: Antonio Tello

Número de páginas: 160

Editorial: SM. Colección Barco de Vapor, serie naranja

Edad recomendada: A partir de 8 años

Argumento: Se trata del primer libo que ganó el premio Barco de Vapor, pero sobre todo, del libro que todos hemos leído y disfrutado. En el siglo XIX, la llegada de fray Perico y su borrico Calcetín va a trastornar la apacible existencia de los veinte frailes de un convento de Salamanca que viven haciendo el bien y repartiendo lo poco que tienen. El convento no tardará en vivir situaciones disparatadas, llenas de humor y alegría, gracias a este simpático personaje.Una divertida historia de aventuras sobre un fraile y su borrico.

LA JIRAFA, EL PELÍCANO Y EL MONO

Autor: Roald Dahl

Ilustrador: Quentin Blake

Número de páginas: 88

Editorial: Santillana. Loqueleo

Edad recomendada: A partir de 8 años

Argumento: La Jirafa, el Pelícano y el Mono son los mejores Limpiaventanas Desescalerados del mundo, y desean vivir contigo las más disparatadas aventuras. Para ello, contarán con la ayuda de un niño que sueña con tener una pastelería, de un excéntrico duque, una riquísima duquesa y un terrible bandido conocido como «El Cobra».

LA MÚSICA DE MOZART

Autor: Eliseo García

Ilustradora: Kasandra

Número de páginas: 32

Editorial: Susaeta

Edad recomendada: a partir de 5 años

Argumento: Los genios de la música también fueron niños una vez. Acompaña al pequeño Wolfgang Amadeus Mozart y a su hermana Nannerl en este mágico viaje guiado por la música, la imaginación y las estrellas. Disfruta de esta historia y descubre, al mismo tiempo, cómo suenan los instrumentos, pulsando el botón que encontrarás en cada página del libro.

DESCUBRE LA ARQUITECTURA

Autora: Berta Martí i Milá

Ilustrador: Eduard Altarribia

Número de páginas: 48

Editorial: Editorial Juventud

Edad recomendada: Para leerle de manera independiente, a partir de los 9 años. Pero pueden leer fragmentos acompañados o mirar las ilustraciones desde mucho antes.

Argumento: En la antigüedad los seres humanos construían sus refugios con todo aquello que tenían a mano, como ramas, hojas o pieles de animales, o bien se refugiaban en cuevas. Con el tiempo, estos simples refugios se transformaron en casas, que a su vez se convirtieron en asentamientos y poblados. Así, la arquitectura se convierte en algo que va más allá del espacio familiar, pasa a ser un asunto de la comunidad. De la casa se pasa a las construcciones comunes (templos, baños, teatros, etc.) y la necesidad de pensar y ordenar los espacios públicos (calles, plazas, mercados, etc.). Desde entonces, la mayor parte de la existencia humana se ha desarrollado rodeada de arquitectura. Este libro es un viaje a través de las formas en que las civilizaciones han abordado la construcción a lo largo de la historia. ¿Quién construyó las primeras casas? ¿Qué diferencia hay entre un arco y un arquitrabe? ¿Cómo se mantiene una cúpula? ¿Desde cuándo se utiliza el hormigón? ¿Se puede construir una casa con papel? Si quieres saber más sobre los edificios que nos rodean, esta entretenida guía ilustrada es una introducción perfecta a la arquitectura en todo el mundo. Desde las cabañas de barro de la historia antigua hasta los imponentes edificios actuales, podrás explorar edificios icónicos y obtener más información sobre las personas que los crearon. También descubrirás el desarrollo de diferentes materiales de construcción, desde el barro y la paja hasta el acero o el hormigón armado.

2. El verano es para descansar…¡y leer!

Por otra parte, preparar las vacaciones familiares es una gran alternativa para animar a la lectura y pasar tiempo de calidad en familia. Algunas editoriales tienen guías infantiles de distintos destinos para que los niños puedan conocer el lugar al que van a viajar, pero se puede utilizar esta actividad para aprender mucho más. Internet ofrece muchos recursos y la organización de un viaje es la excusa ideal para aprender a utilizar un buscador de internet y a seleccionar la información.

Además, se puede aprovechar para conocer la literatura del lugar de destino. Muchos son los títulos que se traducen hoy en día por lo que, si el destino está en el extranjero, el idioma no tiene porque ser una narrar, pero también se pueden buscar libros ambientados en el sitio que se va a visitar. Por otra parte, no tiene porque ser necesariamente una población específica, también se puede buscar por tipo de paisaje. También tenemos que tener en cuenta que a los niños les gustan distintos tipos de libros: unos prefieren la ficción mientras que otros se decantan por la no ficción y, en este aspecto, la organización de las vacaciones puede explorar los dos tipos de obras. Esto no lleva a otro asunto fundamental en la motivación a leer: la elección de los libros.

Este aspecto, como todos los aquí tratados hay que tenerlos en mente durante todo el año, pero el tiempo disponible hace que en verano podamos dedicarle más tiempo. Que sean los niños quienes eligen que leer no solo resulta motivado, sino que fomenta la capacidad de elección y el pensamiento critico. Por ello hay que dejar que observen y manipulen los libros. Que lean la contraportada, examinen las páginas interiores y miren la cubierta. Darles tiempo para elegir, pero también la seguridad y la satisfacción de saber que se pueden equivocar y, si lo hacen, no pasa nada. Saber que si eligen un libro que no les gusta no tienen la obligación de acabárselo y esto también es un aprendizaje. Sobre todo de si mismos, de sus gustos y su elecciones, pero también de que de las equivocaciones también se aprende.

Todos sabemos que los ligares más habituales para elegir libros son las bibliotecas y las librerías, a la que vayamos habitualmente o las que pueda haber en nuestro destino de viaje, que además pueden hacer de los libros allí comprados un bonito recuerdo, que es una experiencia agradable más que sumar a la motivación lectora. Pero el verano puede abrir una opción que genera muchos vínculos importantes: nuestros libros del pasado.

Quien más y quien menos guarda sus libros favoritos de la infancia y muchos de nosotros lo hacemos en lugares que no siempre son de fácil acceso, dado que no los necesitamos, o en las casas de los pueblos, de nuestros padres o de nuestros abuelos. En verano podemos aprovechar el tiempo que se nos brinda para compartir con los más pequeños esas lecturas que nos marcaron y que fueron importantes para nosotros. Podemos leerlos con ellos o permitirles que los descubran por su cuenta. Pero lo mágico, aquello que creara la verdadera experiencia lectora que recordaran, es compartir, que ellos sientan lo mismo que pudisteis sentir vosotros al descubrir el libro por primera vez, volver a vivir la experiencia de su mano y la conversación que esto puede generar. Se trata de esta preparados para dialogar con ellos, creando tiempo de calidad.

Finalmente, y antes de concluir estos consejo de lectura veraniegos, no queda un último aspecto fundamental. El ejemplo. Una imagen vale más que mil palabras y sacar un rato para leer en verano no solo motivará a vuestros hijos a leer. También será un rato de relajación y desconexión para vosotros: un momento fundamental de descanso y autocuidado, fundamentales para el bienestar y uno de los grandes objetivos del verano. Para todos.

1. El verano es para descansar… ¡y leer!

Todos estamos de acuerdo: las vacaciones son para descansar. Descansar, no tiene porque ser reposar, que también, y es que a veces el descanso simplemente consiste en desconectar y pensar en cosas distintas. Y esta máxima se aplica tanto para adultos como para niños. Y esta máxima aplica tanto para adultos como para niños.

Después de diez meses de largo invierno, que poco a poco la primavera diluye hasta que llega el verano y con él las ansiadas vacaciones, lo primero que tienen que hacer los más pequeños de la casa es disfrutar, descansar y desconectar de todo. Pasarlo bien: bañarse en la piscina o en la playa, jugar, reír, estar con la familia, conocer lugares nuevos o disfrutar de los ya conocidos. Si para los adultos las vacaciones sirven para reponerse del estrés de día a día y del trabajo, para los niños se aplica a la misma máxima, aunque con alguna salvedad. En primer lugar porque los niños tienen más tiempo para disfrutar del verano y en segundo porque la neurociencia ha demostrado que una desconexión absoluta durante los dos meses y medio de vacaciones tiene consecuencias negativas para el aprendizaje. La palabra clave para evitar esto es muy sencilla: lectura.

A día de hoy la lectura sigue siendo la base del sistema educativo y muchas de las consecuencias anteriormente citadas afectan directamente a las habilidades lectoras de los niños, con la carga que eso supone para las demás asignaturas, y podrían ser solventadas si mantenemos cierta rutina lectora. Es ahí donde entra el elemento clave que tenemos que inculcar a los niños desde pequeños. Leer, aunque es fundamental para su formación y el principal vehículo de aprendizaje, tiene que ser una actividad que disfrutemos y que relacionemos con nuestro tiempo libre. Y esto incluye el verano.

Para empezar, cabe destacar que la lectura puede colaborar al establecimiento de rutinas veraniegas. Al igual que los adultos, los niños agranden las rutinas pues entre otras cosas determinan para ellos tiempo y su transcurrir, además de ayudar a establecerse en el día a día y saber que esperar. Además hacen valorar la ruptura de las mismas. Aunque muchas veces entendemos el verano como esta ruptura, no es así. El periodo estival establece nuevas rutinas, distintas y más distendidas, pero rutinas a fin de cuentas. Además las vacaciones suelen traer consigo el inevitable aburrimiento, que tan beneficioso nos resulta a los seres humanos, del que ya he hablado anteriormente.

Además de que haya que dejarles aburrirse, sin máquinas ni pantallas, parte de las horas más tediosas del día se pueden dedicar a establecer una rutina de lectura. Estas horas suelen ser después de levantarse y, sobre todo, de comer, que coincide con las horas de más calor del día y en las que, además, no debemos bañarnos- Encontrar ahí un rato para la lectura puede jugar a nuestro favor, aunque ha de ser cada uno el que elija el momento que mejor le va para leer.

Aprovecho aquí para recordar que, por mucho que les gusten y les tengan entretenidos, las pantallas no son beneficiosas para el desarrollo cerebral de los niños, sino que perjudican al mismo. Por este motivo, su uso debe estar restringido y nunca superar las dos horas. Cuando hablamos de pantallas no solo se incluye el móvil o la tablet. También los videojuegos y la televisión. La tentación de incrementar este tiempo durante el verano es grande, pero preferible un ocio saludable al aire libre.

Continuará…

¿Preparados para aprender a leer?

Aprender de leer es uno de los procesos más complicados a los que se enfrentan los niños a lo largo de su vida. Leer no solo implica identificar símbolos, también implica comprenderlos y para poder llevar a cabo este aprendizaje es fundamental estar listos para hacerlo y esta preparación no siempre es tenida en cuenta por los programas educativos.
La adquisición de la lectura supone la integración de procesos lingüísticos y visuales, así como el empleo de mecanismos de asociación con representaciones previamente instaladas en el cerebro. En un primer momento el ojo capta la imagen visual y, a través de un neurotransmisor pasa a cerebro, que desentraña el signo escrito y lo dota de significado. Leer consiste en un complejo conjunto de procesos cognitivos. Cuanto más compleja es la lectura, más zonas del cerebro participan en su elaboración. Los procesos cognitivos implicados en la escritura se corresponden y complementan con los de la lectura.
Habitualmente los niños llegan a la educación primaria sabiendo leer y escribir, aunque no es obligatorio, pues el nivel de maduración cerebral en los niños es desigual. Esta madurez no es más que el nivel de mielinización de las neuronas. Esta mielinización es el proceso por el cual se crea la mielina, una capa aislante alrededor del nervio, que favorece que los impulsos nerviosos ganen en velocidad y se produzca una mayor sincronización en las neuronas para llevar a cabo el proceso de comunicación de mensajes. Este proceso comienza durante la gestación y tiene su periodo de mayor desarrollo en los dos primeros años, disminuyendo progresivamente a medida que nos vamos haciendo mayores, pero estando presente hasta los 20 años. El aprendizaje de la lectoescritura es distinto en cada niño ya que depende del estado de este proceso por un lado, pero también de la adquisición de diversas destrezas. El momento más habitual suele ser en torno a los cinco o seis años, pero hay niños en que aparece antes y en otros después. Un adelanto o retraso en este proceso no tiene porque tener relevancia a nivel cognitivo. O dicho de otra manera, que aparezca antes no tiene porque significar que el niño tenga altas capacidades y que aparezca después no tiene porque significar dificultades, aunque en ambos casos se pueda dar la situación.
Para comenzar con éxito la enseñanza de la lectoescritura, se requiere que el sujeto posea una serie de capacidades y habilidades que hacen que una persona pueda aprender con facilidad a traducir oralmente el signo escrito. Muchas veces no nos paramos a pensar todo lo que implica aprender a leer y a escribir, pero son procesos mentales complejos y con la adquisición de la misma alcanzamos una serie de funciones mentales que nos acompañaran toda la vida. Algunas de estas son: transformar el grafismo en su equivalente sonoro, atribuir significado al grafismo o desarrollar el pensamiento propio. Tampoco nos paramos a pensar en todas las destrezas que son necesarias para poder enfrentarse a este aprendizaje. Para poder hacerlo con éxito el niño debe haber adquirido factores como la agudeza y discriminación visual y auditiva; la habilidad fono articulatoria, conocimiento del esquema corporal o la localización y la orientación espacial y

temporal. Por no hablar de lo fundamental que es el desarrollo de la motricidad fina y la coordinación visomotriz,
Por todo ello, el aprendizaje de la lectoescritura tiene que tener siempre muy presente el desarrollo del niño. ¿Cuál es el problema? Que desde que los alumnos pasan a primaria el sistema educativo está basado en que sepan leer sin respetar estos plazos. Es cierto que lo normal es que durante primero se pongan al día, pero el hecho de que tarde un poco más suele generar ansiedad en los adultos que, a su vez, se lo trasladan a los niños. Aunque se puede acompañar y estimular, y por supuesto hay que estar atentos a que no haya más señales que puedan significar dificultades que necesiten un diagnostico específico, además de dar un apoyo constante si la lectoescritura se retrasa, no debemos olvidar todo lo que lleva detrás este proceso.

#yoleímatilda

El pasado mes de octubre uno de los libros más famosos de Roald Dahl, Matilda, cumplió 30 años. Este libro es muy especial para mí, porque fue el primer libro “gordo” que leí y el primero del autor, uno de mis favoritos. Las celebraciones literarias son algo muy bonito y si el libro o el autor son especiales para ti, puede ser una delicia casi equiparable a leer la obra por primera vez.
Todavía conservo mi ejemplar original de Matilda y lo guardo como oro en paño. En la portadilla, una Carolina de 9 años dejó registrado a qué edad y en qué época del año lo leyó. Aunque no necesito este escrito para recordar cómo fue aquello. El libro me parecía gordísimo y sus 230 páginas (sin apenas más ilustraciones que algún bosquejo de Quentin Blake, ilustrador habitual de Roald Dahl) eran un reto que, tras haber visto la película, estaba dispuesta a superar. Aquellas navidades en casa de mis abuelos pasé prácticamente tres días pegada al libro, soltándolo lo mínimo posible. Estaba absorbida por la historía de una niña ignorada y maltratada por su familia, que encuentra en los libros la magia necesaria para salvarse. Este fue el preludio de otras historias, pero en aquel momento aún no acababa de entender dónde me había metido ni qué había cambiado, aunque sí sabía cuál era la palabra clave: magia.
Este 30 aniversario ha estado lleno de bonitos momentos que te hacen reconectar con el libro, como los marcapáginas conmemorativos y los post de twitter sobre el aniversario, con sus propios hashtags creados para la ocasión (#Matilda30 #YoLeíMatilda). La primera vez que vi las nuevas ilustraciones en las que Quentin Blake nos ha mostrado como es la protagonista de la historía al entrar en la treintena, el Matilda Challenge (reto viral en internet en el que se recrea la escena de la película en la que niña descubre sus poderes), los videos de gente explicando qué significa para ellos y qué creen que ha sido de ella o releer el libro el día de su aniversario. Este tipo de cosas, además, te hacen ver la trascendencia de esta obra literaria y su importancia en las vidas de las personas. Personas que, como yo, deben en gran medida lo que son a uno (o varios) libros y que se emocionan con ellos. Personas que celebran los libros.

Publicado en Diario de Ávila en noviembre de 2018

¿Por qué celebramos el 23 de abril el Día del Libro?

El próximo domingo se celebra el día del libro pero, ¿por qué justamente elegimos ese día?

Los niños son curiosos por naturaleza, y en este vídeo encontrarán la respuesta. Conocer la historia detrás de las fechas, las anécdotas y las curiosidades son factores que animan y motivan a leer y es importante aprovecharlos.

Soy un artista. Marta Altés

Acercar a los niños al arte desde que son pequeños es una parte fundamental de su formación y desarrollo. El lenguaje simbólico esta presente en nuestra vida antes que el verbal. El arte puede ser considerado el primer idioma del mundo: las pinturas prehistóricas aún nos fascinan y estudiamos que representan tanto desde el punto de vista comunicativo como emocional. Los niños se expresan antes por medio de los dibujos que por escrito y sus pensamientos y emociones abstractas pueden ser comunicadas pictóricamente antes incluso de que ellos entiendan lo que significan. Por no hablar de los beneficios que la experiencia estética tiene sobre el desarrollo de su pensamiento y espíritu crítico. Por todo ello, para celebrar el Día Mundial del Arte, que se celebra mañana, vamos a hablar de un álbum ilustrado relacionado con el arte que sirve como introducción al mundo del arte para los más pequeños, no solo a la literatura y la pintura, también a la escultura. Libros como este son puertas excelentes para hablar con los niños sobre arte y artistas, pero también para crear nuestras propias obras de arte en casa si así lo deseamos.

“Soy un artista”, de Marta Altés, está protagonizado un niño excesivamente inquieto y creativo que mantiene un monologo interior en el que se desahoga sobre su visión del mundo y del arte y sobre cómo esta choca con la opinión de su madre. La obra, realizada con un estilo naif, con una imaginería infantil, coloreada con lápices de colores y embellecida con acuarela, comienza con imagen previa al texto, donde el protagonista de la historia, del que desconocemos el nombre, aparece pintándose un bigote como el de Dalí en el espejo. Por otra parte, el pequeño artista lleva la camiseta azul de rayas, como las que usaba Picasso y realiza unos móviles de clara inspiración de Alexander Calder así como unas obras en azul que hacen referencia directa a Yves Klein, pero todo ello sin citar a los artistas. También aparecen elementos del arte conceptual, la pintura mural y del Land Art.

Según avanza la historia, la autora e ilustradora juega con distintos aspectos técnicos que se combinan palabra e imagen, hablándonos así de la naturaleza, colores, movimiento, texturas o formas. Por otra parte, la artista juega con los fondos para buscar los efectos deseados. De esta manera, cuando la escena lo reclama, incluye fondos artísticos pero cuando quiere dar más un importancia los personajes deja el espacio en blanco.

En términos literarios, contrapone dos visiones, la visión grandilocuente del artista con títulos a sus obras que pueden recordar a los utilizados por artistas, fundamentalmente conceptuales, contra la visión de su madre, que solo ve un niño trasto. Por ejemplo cuando él ve “La soledad de la zanahoria abandonada”, la madre algo molesta ve “La cena inacabada”, todo siempre presentado desde la visión del niño incomprendido. El soliloquio del protagonista acaba con un intento desesperado por animar a su madre y hacerla feliz con su obra más grande.

Es un cuento muy bello, diseñado para el goce de pequeños y mayores, pero sí así lo deseamos, también puede ser un recurso pedagógico que nos sirva para investigar a los artistas que aparecen implícitos en la obra. Con preguntas para los niños o una breve introducción nuestra podemos hacerles participes de todo lo que este cuento incluye e investigar juntos sobre los artistas que ahí aparecen. Si no conocemos a los autores, podemos informarnos previamente y elegir las obras más adecuadas no solo para ver con nuestros hijos, sino también para poder llevar a cabo nuestras propias producciones, guiadas por el cuento que nos sirve de excusa. Por otra parte también se puede experimentar con los temas que aparecen en el cuento y que forman parte de la experiencia artística (naturaleza, color, movimiento, texturas y formas) sin vincularlas a ningún autor concreto: poniendo de ejemplo la creatividad del protagonista, plantear a los niños como utilizarían ellos estos elementos.

Un aspecto fundamental de la lectura con fines pedagógicos es la conversación sobre lo leído. Es la manera en la que, por un lado, aprendemos a expresar nuestras opiniones y razonarlas, pero también a través de la conversación y las preguntas podemos desarrollar el pensamiento crítico. En este caso, los temas para hablar de este libro serían la creatividad del protagonista y como canalizarla de una manera que no afecte a los demás, además de desarrollar un ejercicio de empatía con la figura de la madre.

Finalmente, se puede trabajar en un plano más literario, copiando los textos para que ellos realicen sus propias ilustraciones, eligiendo una parte del cuento y escribiendo la historia que hay detrás, volver a escribir el cuento siendo la madre quién lo narra o incluso escribiendo (e ilustrando) una nueva historia con el mismo titulo pero distinto argumento, que suele ser bastante difícil, ya que cuesta desligarse de lo ya escuchado.

Me gustaría concluir diciendo que es un libro lleno de detalles que no se ven a simple vista y que una de las actividades más importantes que podemos hacer con él es observarlo. Dedicar un tiempo para apreciar sus páginas, describirlas de manera oral, prestando atención a los detalles e incluso jugando a encontrar los detalles que hacen de este libro una auténtica obra de arte.


Título: Soy una artista
Autora: Marta Altés
Número de páginas: 32 Editorial: Blackie Little Books

Sigan leyendo en voz alta

¿Para qué sirve aprender a leer, si luego no leemos? Invertimos una gran cantidad de esfuerzo en que los niños aprendan a leer y lo comprendan, pero si al final no quieren hacerlo todo este esfuerzo es en vano. Centrándonos en la comprensión y otros aspectos de la lectura como la entonación, el ritmo etc. pasamos por alto que, si los niños están motivados a leer, leerán y todos los aspectos en los que nos insistimos cuando trabajamos la lectoescritura se adquirirán de manera progresiva y natural. Muchas veces, en las primeras etapas educativas focalizamos tanto en aspectos formales de este proceso que podemos crear en los alumnos ansiedad que puede degenerar en un malestar y falta de ganas.
Cuando un niño empieza a leer, esta motivado, tiene ganas, desea poder hacerlo. Esto se debe, en parte, a que lo perciben como una actividad de “mayores”, pero fundamentalmente viene marcado por el bagaje literario que tienen a sus espaldas. Aprendemos a escuchar antes que a leer. La literatura está presente en nuestras vidas desde que nacemos y nunca nos abandona. Nuestros oídos nunca dejan de recibir historias, versos, canciones etc. Hay más literatura en el ambiente que en los mismos libros, aunque muchas veces no nos damos cuenta y de esta manera no lo aprovechamos. La literatura llega a nosotros antes de adquirir la lectoescritura, a través de las personas que nos la transmiten.
El patrón a seguir es sencillo y siempre el mismo: una persona que entrega a los niños unas palabras que hacen volar su imaginación. De repente no estamos en casa o el colegio; estamos en la corte del rey Arturo, en un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme, o en el maravilloso mundo de Oz. Palabras llenas de misterio, de vida, de evocaciones. Estos contactos con la literatura despiertan el deseo primario de querer saber más, no solo de la misma historia, sino que ejercen de vínculo con la vida. A través de las narraciones entramos en contacto con el mundo que nos rodea, podemos comprenderlo mejor, ver la naturaleza humana. Podemos saber qué nos aguarda, aprender qué podemos esperar de la vida.
Al principio la literatura nos llega como era en un principio: oralmente. En el pasado a la literatura bien podríamos haberla llamado “oratura” pues las historias se transmitían de viva voz. En la actualidad la transmisión oral se limita a la más tierna infancia y en muchos casos cuando se comienza con el proceso de lectoescritura la dejamos de lado para que los niños lean. Sin embargo la lectura y la transmisión oral de historias deberían ir unidas para seguir creando interés en los alumnos. Una historia bien contada puede llevar a que una persona investigue y lea sobre ese tema.
El gusto por escuchar una buena historia nos concierne a todos, y trasladarnos del mundo oral al escrito, de la voz del narrador a los libros, no debería ser una experiencia traumática, sino que debería ser una transición natural, desprovista de ansiedad o crisis. La voz debería conducir a las letras. Por eso hoy, sin decir con ello que cuando toca los niños no deban practicar la lectura,

porque tienen que hacerlo, les animo a que cuenten historias. A que lean en voz alta y pongan en valor el potencial de las historias y de la literatura para hacer amantes de la palabra escrita. Nunca renuncien a contar en voz alta.

Publicado en Diario de Ávila en mayo de 2022